Oferta, demanda y prohibición

Cuando se ha consolidado el consumo de algo pero la demanda es exigente, si la oferta está prohibida surgirán formas tramposas, ilegales o ilícitas, para que la demanda sea inexorablemente satisfecha.Esto no es solamente teoría económica, ha sucedido en muchas oportunidades y quizás la más...

Cuando se ha consolidado el consumo de algo pero la demanda es exigente, si la oferta está prohibida surgirán formas tramposas, ilegales o ilícitas, para que la demanda sea inexorablemente satisfecha.Esto no es solamente teoría económica, ha sucedido en muchas oportunidades y quizás la más conocida sea la que se refiere a la prohibición en los Estados Unidos de producir, comerciar, o negociar  en cualquier forma licores. La famosa “Ley Seca”.La prohibición fue resultado de la enmienda XVIII de la Constitución de los Estados Unidos (conocida como Ley Volstead) apoyada por numerosos activistas enemigos del consumo de alcohol como bebida.Esta medida (o enmienda) fue ratificada en 1919, derogada en 1933 y ratificada su derogación con la XXI enmienda de la Constitución estadounidense. Pero el daño que causó la experiencia se volvió irreversibleEl efecto natural fue la aparición del crimen organizado y que nadie nos diga a esta altura que no conoce la historia de Alfonso Capone (o Al Capone), aunque sea en las versiones espectaculares de Hollywood.Al Capone fue un producto de la prohibición gringa al alcohol y un balance desapasionado mostraría que el remedio resultó peor que la enfermedad, porque desde entonces el crimen se ha organizado aún mejor y se dedica ahora a toda clase de tráficos, generalmente “ilegales”.Ya no con el alcohol, que ahora en los Estados Unidos se consume tanto (o quizás más) que en cualquier otro lugar del mundo, pero el prohibicionismo sigue existiendo y estimulando la organización de “carteles”.Por eso, tiene sentido lo que por iniciativa del presidente José Mujica resolvió el gobierno uruguayo, para que la marihuana deje de ser una sustancia prohibida y el Estado pueda intervenir en el control de su consumo. Es que ha quedado sobradamente demostrado que las “guerras contra las drogas” lo único que han conseguido enriquecer al crimen organizado, porque la demanda no disminuye y, al contrario, parece que crece. Este tema se debatió en la reunión que tuvieron la semana pasada los representantes de los países que forman la Unasur, en el marco de la reunión de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (Cicad). “Para ello todas las naciones presentes en esta reunión concordamos que es un experimento social controlado, que va a servir a todas las naciones para observar cómo se desarrolla este valiente experimento”, dijo uno de los participantes en el evento.El debate apenas comienza, pero nadie podría decir que el asunto es sencillo o irrelevante, porque todos los días tenemos noticias espeluznantes sobre el tráfico de drogas y los estragos que causa, especialmente en México, Colombia y otros países de nuestra región.La demanda no disminuye y genera valor agregado tan grande que alcanza para involucrar a muchos, especialmente políticos y policías. No hay derecho.

 


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