Preocupación por el gas

El tema parece estar enfocado a incrementar la exploración para luego, como si fuera algo obvio, incrementar la explotación y luego aumentar la exportación, como si todo pudiera resumirse al simplón modelo de “explorar más, explotar más y exportar más.Así no es, porque venimos...

El tema parece estar enfocado a incrementar la exploración para luego, como si fuera algo obvio, incrementar la explotación y luego aumentar la exportación, como si todo pudiera resumirse al simplón modelo de “explorar más, explotar más y exportar más.Así no es, porque venimos insistiendo hace años en que el único destino digno y socialmente justificable para el gas, como para todos los recursos naturales, es la industrialización, que es la que generará valor agregado y nos sacaría del pernicioso extractivismo.Se dice, en ese debate de prensa ya iniciado, que “crecen las susceptibilidades acerca de los efectos contaminantes de la industria, particularmente tras conocerse la situación de más de 30 comunidades afectadas en el parque Aguaragüe”.¿Cuál industria? Preguntamos nosotros, porque industria es, por definición, transformar una materia prima y el gas no tiene aquí “industria”. Se saca y se exporta tal cual, sin industrializarlo, sin agregarle absolutamente nada de valor y eso ya fue demasiado denunciado.Según Marco Gandarillas, director del Centro de Documentación e Información (CEDIB), “las empresas Petrobras, Repsol, Chaco, Andina, en complicidad con el Estado boliviano, están logrando flexibilizar la normativa ambiental, para privilegiar la exportación de los hidrocarburos”Es una preocupación realmente importante y hay que prestarle atención para que no sigan el camino de las conclusiones de la última “cumbre energética” en Tarija, que casi nadie menciona y que seguramente pocos recuerdan.Algunos se preocupan por los precios de exportación, como si ese fuera el verdadero problema. No es así, porque cualquier precio que nos paguen por el gas será injusto, porque insistimos en que el gas no es solamente un “commodity” negociable, sino un recurso vital para Bolivia.Hace unos meses Umberto Mazzei nos recordaba a George Clemenceau, quien le dijo al presidente Wilson «Pour nous, une goutte de pétrole a la valeur d’une goutte de sang.»  Para nosotros, una gota de petróleo tiene el valor de una gota de sangre.Y eso se sigue aplicando, no solamente al petróleo sino, en el caso nuestro, al gas, aunque algunos despistados crean que todo es un “asunto de mercados”, como ya lo dijo un funcionario del gobierno departamental en este debate que apenas comienza.El personaje dijo: “además de Brasil y Argentina, es posible que aparezcan nuevos mercados como Paraguay, Uruguay y Chile, mientras por las relaciones se denota que los mercados que actualmente compran a Bolivia continuarán haciéndolo por un importante lapso de tiempo”. Quedamos con la duda de preocuparnos por el agotamiento del gas o porque existan personas que todo se limita a cuestiones de mercado. Tenemos, por eso, que seguir preocupándonos y, lo que es más importante, seguir ocupándonos del tema.


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