La abstención en Chile
Esta segunda vuelta o “balotaje” no es una práctica consolidada en Chile, porque antes de la última reforma de la Constitución las elecciones se decidían en una vuelta y es posible que eso también esté incidiendo en la abstención.Las expectativas de una baja participación se deben al...
Esta segunda vuelta o “balotaje” no es una práctica consolidada en Chile, porque antes de la última reforma de la Constitución las elecciones se decidían en una vuelta y es posible que eso también esté incidiendo en la abstención.Las expectativas de una baja participación se deben al poco interés expresado ya por los electores en la primera vuelta de estos comicios, celebrada el pasado 17 de noviembre, cuando se registró una abstención superior al 50 por ciento.La candidata oficialista chilena, Evelyn Matthei, protagonizó una agitada campaña para la segunda vuelta de las elecciones de mañana, durante la cual cambió de eslogan y renovó a su equipo de colaboradores, buscó el voto de los evangélicos y quedó muda a causa de una afonía. Las estadísticas señalan que Matthei perdió la primera vuelta de los comicios presidenciales, celebrada el 17 de noviembre, al obtener el 25,01 % de los votos, frente al 46,7 % de la ex mandataria y candidata opositora, Michelle Bachelet. Hay algunos vaticinios: el diputado opositor y experto electoral Pepe Auth estimó que el domingo votarán unas 700.000 personas menos, lo que reduciría la cifra de votantes a 6 millones, de un censo total de 13,5 millones. Entonces, como dicen algunos comentarios de prensa, “se sabe que Michelle va a ganar”, pero el fantasma de la abstención sigue rondando en todo el país, en las vísperas de esta que puede ser uno de sus más importantes eventos electorales.De esos comentaros de prensa, precisamente, tomamos algunos datos, que reproducimos aquí como para “no especular por cuenta propia” puesto que en unas horas ya no hará falta hacerlo.Por ejemplo, durante su campaña, la candidata Evelyn Matthei pidió el voto de los evangélicos, que representan cerca del 17 % de la población chilena, y les advirtió que se atuvieran las consecuencias si no lo hacían. “Si el día de mañana tenemos un país absolutamente laico, no lloren cuando no han tratado de parar este movimiento, cuando podían hacerlo durante su voto”, llegó a decir. Las palabras de la candidata fueron ampliamente criticadas.Chile es un Estado laico desde 1925. Matthei también retocó su programa electoral cambiando el eslogan que aparecía en vallas y carteles publicitarios. La candidata apostó por el “Sí se puede”, un guiño al “Yes we can” de la campaña presidencial de Barack Obama en 2008 en EE.UU.El que por primera vez hayas elecciones presidenciales con voto voluntario, la baja asistencia registrada en la primera vuelta y la abultada diferencia en esa ocasión entre ambas candidatas (47 % de Bachelet frente al 25 % de Matthei) son factores de desincentivan la participación.Como sabemos todos, los expertos no siempre aciertan en materia electoral y por eso es más razonable esperar los resultados. Que es lo que nosotros haremos.


