Otra vez el petróleo
No es solamente Repsol y su empeño en buscar petróleo en proximidades de las islas Canarias, ni la ya antigua pelea del Ecuador con Chevron, por contaminación y el respectivo litigio, ahora el petróleo tiene también alborotado a México.Allí, en el inefable país hermano, cuna de una de las...
No es solamente Repsol y su empeño en buscar petróleo en proximidades de las islas Canarias, ni la ya antigua pelea del Ecuador con Chevron, por contaminación y el respectivo litigio, ahora el petróleo tiene también alborotado a México.Allí, en el inefable país hermano, cuna de una de las más auténticas revoluciones en América Latina, el petróleo está a punto de ser des-estatizado, abriéndole espacio a las corporaciones petroleras privadas.El tema no está finiquitado, porque hasta ahora solamente el Senado mexicano aprobó, en una maratoniana sesión que duró más de 12 horas, la apertura de la industria de los hidrocarburos a la inversión de empresas privadas nacionales y extranjeras.El Partido Revolucionario Institucional , PRI, junto con el Partido Verde, aliados con la derecha, el Partido Acción Nacional (PAN) pusieron fin, con 95 votos en favor y 28 en contra, a la política energética que Lázaro Cárdenas inauguró en 1938 con la expropiación petrolera.Uno de los requisitos de la derecha para apoyar la reforma del Gobierno fue borrar al poderoso sindicato petrolero del Consejo de Administración de Pemex, donde tienen presencia desde hace más de 70 años y ocupan cinco de las 15 plazas que lo conforman.Dicen los informes de prensa que los trabajos del Senado mexicano ocurrieron en medio de estrictas medidas de seguridad. La sede de la llamada Cámara Alta, en el centro de la capital mexicana, fue resguardada desde la semana pasada por un fuerte cordón policial. Los simpatizantes del ex candidato Andrés Manuel López Obrador montaron desde el miércoles pasado un cerco para tratar de evitar el voto de la iniciativa de ley. El líder de la izquierda no pudo estar en las protestas pues sufrió un infarto hace ocho días.De todas maneras, la desnacionalización del petróleo mexicano es todavía un proceso que no ha concluido y con seguridad que en las próximas semanas el debate continuará y es también probable que las manifestaciones populares derechazo a la medida se hagan más duras.Porque la sociedad civil, gracias a la mayor comunicabilidad, puede ahora actuar con mayor notoriedad, como lo han demostrado ya los indignados en Europa y los “occupy” en los Estados Unidos.Respetando las decisiones soberanas de México, los organismos internacionales de integración regional, que ya existen y actúan, deberían involucrarse en el tema. Recordemos, como ejemplo, que la OPEP fue una iniciativa latinoamericana, venezolana, concretamente.Es algo que en el caso del petróleo mexicano es urgente, pero que tiene también otros escenarios en los cuales se está haciendo notar la necesidad de participación solidaria, para defender, entre otros derechos, la elección democrática, como en Bogotá, Colombia.Pero de ahí en adelante el peligro es ponerse a especular, algo que de ninguna manera es aconsejable. Por eso, con mucha atención, esperaremos.


