La mentada crisis

especialmente, la crisis de una estructura. Los cambios críticos, aunque previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre.Si los cambios son profundos, súbitos y violentos, y sobre todo traen consecuencias trascendentales, van más allá de una crisis y se pueden denominar revolución,...

especialmente, la crisis de una estructura. Los cambios críticos, aunque previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre.Si los cambios son profundos, súbitos y violentos, y sobre todo traen consecuencias trascendentales, van más allá de una crisis y se pueden denominar revolución, dice la misma fuente, pero nos vamos a referir a otra fuente.Los elevados niveles de desempleo y el insuficiente crecimiento evidencian la persistencia de la crisis económica en Europa, advirtió la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, FMI, Christine Lagardé y esa declaración se publicó, también aquí.Con el mayor respeto, podemos afirmar que la señora Lagardé se equivoca circunscribiendo la crisis a Europa. Claro que existe crisis, pero no solo en Europa sino en todo el mundo y el FMI tiene mucho que ver con esa crisis.El FMI fue creado en julio de 1945 durante la conferencia de Bretton Woods al fin de garantizar, precisamente,  la estabilidad del Sistema monetario internacional después de la Segunda Guerra Mundial. Entre los objetivos del FMI estaba impedir que las grandes potencias económicas cayeran de nuevo en la situación de los años 30, durante un periodo donde las devaluaciones de la moneda y las decisiones sobre políticas económicas habían creado enormes tensiones internacionales.Hay muchos estudios sobre esa crisis de los años 30, estudios muy serios y entre ellos uno del Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, quien hace apenas tres años vaticinó en su libro “Caída Libre”, que la crisis actual sería más grave que aquella que hizo nacer al FMI.Veamos unos párrafos de esa publicación: “La asunción  excesiva de riesgos por parte de los bancos, una serie de conflictos de intereses  y un comportamiento fraudulento son fenómenos alarmantes”Esos fenómenos –sigue Stiglitz- “han aparecido repetidamente cuando los ‘booms’ han empezado a convertirse en bancarrotas y la crisis actual no es ninguna excepción” sentencia el también autor de “El malestar en la globalización”.En otra parte de “Caída Libre”, siempre refiriéndose al sistema financiero, dice: “El mundo había cambiado o eso creían los nuevos linces de las finanzas. Estaban convencidos que eran mucho más listos y que su dominio de la tecnología era infinitamente mayor”.“Los avances ‘científicos’ permitían conocer mejor los riesgos y eso les capacitaba para inventar productos de gestión más arriesgada”, finaliza Stiglitz, que no es el único que tiene una visión crítica de la actual economía globalizada, pero es premio Nobel.Digamos, como paradoja, que el premio Nobel de Economía no fue instituido por Alfredo Nobel, sino agregado a los de Literatura, Fisiología o Medicina, Física, Química y Paz, precisamente por iniciativa de un banco, el de Suecia.


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