Un Premio Nobel impecable

Ayer el mundo se conmovió con la noticia, que afectó por igual a todas las etnias, a todas las clases sociales y, en general, a todos los seres humanos, unidos esta vez por el sincero dolor compartido por todos. Paz en la tumba de ese ilustre hombre. Pero el mundo no se detiene.Después de ese...

Ayer el mundo se conmovió con la noticia, que afectó por igual a todas las etnias, a todas las clases sociales y, en general, a todos los seres humanos, unidos esta vez por el sincero dolor compartido por todos. Paz en la tumba de ese ilustre hombre. Pero el mundo no se detiene.Después de ese mínimo pero sincero homenaje nuestro, ocupémonos de lo que afecta a nuestros pueblos, porque eso sería, precisamente, lo que hacía Nelson Mandela y lo que ahora nosotros haremos en su honor.Comencemos señalando que la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de Estados Unidos recopila cada día datos de casi 5.000 millones de móviles, según informó el diario «The Washington Post» que cita documentos del ex técnico de la CIA Edward Snowden. Esa apropiación de esos datos, que deberían ser privados, es uno de los mayores atropellos a los derechos humanos y el escándalo que se formó por las filtraciones de tal información seguirá  y probablemente crecerá.“La operación se lleva a cabo a través de los cables que conectan las redes celulares a nivel global, además de siguiendo la pista a los móviles de las decenas de millones de estadounidenses que viajan al extranjero con sus teléfonos cada año, según el diario de Washington.«Los analistas pueden encontrar los celulares en cualquier lugar del mundo, revisar sus movimientos pasados y exponer relaciones ocultas entre los individuos que los usan», indicó periódico”.Hay más sobre lo mismo: hackers robaron usuarios y claves de casi dos millones de cuentas, las cuales corresponden, en mayoría, a Facebook, Twitter, Google y Yahoo. Los investigadores de la firma Trustwave descubrieron que esta intromisión fue hecha a través de un virus.A algunos les seguirán pareciendo fenómenos “lejanos”, pero tras el escándalo de las revelaciones del espionaje de EE UU a sus aliados, desatado por el caso Snowden, Brasil ha enarbolado la bandera del cibernacionalismo para garantizar la protección de datos y la transparencia en Internet.Además de las desavenencias públicas con Barack Obama después de conocerse que Washington espió las comunicaciones de la presidenta y a empresas como Petrobras, el Gobierno de Dilma Rousseff desempolvó con urgencia un viejo proyecto de ley - el llamado Marco Civil.Es una especie de “Constitución de Internet” con la cual se intentará salvar a Brasil del radar estadounidense o de los tentáculos de Google o Microsoft, algunas de las compañías que colaboraron con la NSA.La globalización puede, de esta manera, producir demostraciones multitudinarias de solidaridad como la que vimos por la muerte de Nelson Mandela, o puede poner en peligro la seguridad de millones de personas, como en este interminable caso de espionaje.Como paradoja recordemos que tanto Nelson Mandela como Barack Obama, cabeza del NSA, recibieron premios Nobel de La Paz. El de Mandela es impecable.


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