Adviento

Este tiempo es un tiempo de esperanza, un tiempo en que anhelamos la llegada de Jesús.  Así como cuando esperamos una visita importante nos preparamos para recibirla, así debemos prepararnos para el día de la natividad del Señor.La pregunta es ¿Cómo?, limpiar, adornar, engalanar nuestra...

Este tiempo es un tiempo de esperanza, un tiempo en que anhelamos la llegada de Jesús.  Así como cuando esperamos una visita importante nos preparamos para recibirla, así debemos prepararnos para el día de la natividad del Señor.La pregunta es ¿Cómo?, limpiar, adornar, engalanar nuestra casa para recibir a esa visita, o sea limpiar nuestro corazón, engalanarlo con virtudes y con buenos sentimientos, renovar todo lo viejo y cambiar por lo nuevo, cambiar al hombre viejo y dejar nacer al hombre nuevo, renovar todo lo negativo por lo positivo, hacer el esfuerzo de poder ofrecer un nuevo corazón donde Jesús se hospedará y se sentirá bien.Además, es necesario ofrecerle un regalo, porque sabemos que ante un nacimiento nos acercamos con un presente.  Así cuando Jesús nace en nuestro corazón, también debemos ofrecerle un regalo, buscando el que nos parezca mas bonito, el que le guste más.Uno de estos regalos puede ser la solidaridad. ¿Cómo nos explicamos el sentido de la solidaridad?  En la medida en que uno descubre al otro, el otro comienza a ser nosotros, cuando descubrimos al prójimo comienza nuestra acción solidaria. Muchas veces nos preguntamos, ¿Quién es el prójimo?, ¿Dónde está él?, al encontrarlo muchos le llevan ayuda, ya estamos siendo solidarios.Hoy se habla mucho de la solidaridad, hay grupos de personas, instituciones y en el seno de la comunidad cristiana, surgen diferentes expresiones de solidaridad, sus raíces son humanitarias y evangélicas, con esa acción a favor de los que sufren carestía de bienes materiales y carestía de calor y amor humano se forman verdaderos puentes de ayuda entre los que auxilian y los que son auxiliados, entre los que se dan y entre los que reciben y agradecen, de esta  manera se forman vínculos de cariño y gratitud.Juan Pablo II en su encíclica “Solicitudo rei sociales” dice: “La solidaridad dejará de ser un sentimiento superficial por las injusticias y las penurias que sufren tantas personas.La solidaridad será asumida con la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos”.Por eso, debemos buscar al prójimo que sufre y aplicar la solidaridad en ellos, haciéndonos responsables del dolor del otro, nuestro compromiso primero con El Señor y después con nuestros hermanos.  Así podremos vivir la solidaridad como estilo de vida, como amor al prójimo, como construcción del Reino, como manera de ser feliz y hacer felices a los demás, sabiendo que nuestro único camino de agradar al Señor es compartir.Ofrezcamos como un regalo al Señor de Nazareth, nuestro abrazo con los que nos necesitan, nuestro extender las manos llenas de caridad no solamente para los que les falta comida, vestidos, remedios, sino para los que les falta compañía, consejos, consuelo, calor de amigos.


Más del autor