Claquetarija: No se aceptan devoluciones
La trama inicia cuando una de sus conquistas le deja una niña de pocos meces aludiendo que es el padre, luego huye sin mayores explicaciones, es así que Valentín al verse incapacitado para asumir el rol y la responsabilidad de padre va en busca de la madre, hasta los Ángeles California. No...
La trama inicia cuando una de sus conquistas le deja una niña de pocos meces aludiendo que es el padre, luego huye sin mayores explicaciones, es así que Valentín al verse incapacitado para asumir el rol y la responsabilidad de padre va en busca de la madre, hasta los Ángeles California. No consigue dar con el paradero así que dadas las circunstancias se queda a vivir allí, consiguiendo de una forma extremadamente casual el trabajo de doble de riesgo para películas. El film es un collage de muchas historias y clichés que se repiten en el transcurso de la cinta, se puede notar la influencia de “La vida es Bella” y Kramer Vs Kramer entre otras, un así llegan a tocar fibras sensibles, pues aunque existen carencias de originalidad es una película con mucho corazón y sentido del humor. El salto de la pantalla chica al cine es tortuoso y en la cinta se nota, la utilización de planos cortos y el manejo fotográfico es más característico para la televisión que para el cine. Destacable la actuación de la Loreto Peralta, que interpreta a Magie la hija de Valentín que a pesar de su corta edad brinda naturalidad y realismo a su interpretación. El género de la cinta es entre comedia y drama que no llega a fusionarse del todo, aun así el director y protagonista de “No se aceptan devoluciones” conoce bien a su público y entiende cómo lograr empatía con él. De esta manera, echa mano de su mejor capital (que es él mismo), y logra lucir cuando hace gala de su simpatía y su humor en una serie de gags que encadena correctamente, sobre todo en el desarrollo del personaje como stuntman (doble de riesgo) de Hollywood. El filme cambia de tono hacia el desenlace, con un epílogo que podría parecer más lacrimógeno de lo necesario, pero que es capaz de conmover a una buena parte de su público.A pesar de ciertas escenas que requerían apretar mejor sus tuercas y de un humor que no necesariamente conecta con el público “exquisito”, el filme se sostiene sobre la legítima idea de divertir y entretener, incluso tocando coyunturalmente temas sensibles, como la migración ilegal mexicana, la paternidad responsable o la homosexualidad, con el espíritu de un cine familiar y popular tramado con calidad (el director dijo que quiso hacer cine porque la televisión en México es muy inferior en calidad).Otro acierto de Derbez es que se rodeó de gente capaz en este proyecto, que lo han cobijado y le han dado solidez, como la productora Mónica Lozano y los realizadores Alvaro Curiel y Hugo Rodríguez, que supervisaron la producción, la fotografía de Martín Boege y Andrés Leóne Becker, y el diseño de producción de Sandra Cabriada. Y aquí vale la pena mencionar los cameos de algunos actores de antaño, como Hugo Stiglitz y Rosa Gloria Chagoyán, en lo que resulta un justo homenaje al cine de corte popular. “No se aceptan devoluciones” es un buen debut para Derbez y ojalá pueda desarrollarse como cineasta y alcanzar madurez en este oficio.Puntaje 5 sobre un máximo de 7Erich Conzelmann C.


