Irán y la diplomacia del uranio

Los iraníes tienen razones para estar felices: alejar la guerra de sus costas y poner fin al bloqueo de su comercio y su dinero, ralentizar la carrera armamentista y acariciar esperanzas de aperturas internas, son razones para el júbilo; también lo es librarse del estigma que los culpaba cada...

Los iraníes tienen razones para estar felices: alejar la guerra de sus costas y poner fin al bloqueo de su comercio y su dinero, ralentizar la carrera armamentista y acariciar esperanzas de aperturas internas, son razones para el júbilo; también lo es librarse del estigma que los culpaba cada vez que un chiflado con turbante cometía algún acto terrorista. Irán no sólo no tendrá bombas atómicas sino que en su nombre, con su aliento o su dinero no podrán utilizarse las otras. Atenuar la islamofobia es un valor añadido.Con la sensatez nuclear se atenúan y más adelante se pondrá fin a las sanciones, los portaviones regresarán a sus base, los destructores enfundan los cañones, se relajan las tensiones militares en la región, el comercio mundial de petróleo y gas se regulariza, bajan los precios y disminuye la presión sobre el dólar cuyas angustias no perjudican demasiado a Estados Unidos pero arruinan a los demás.Un elemento adicional es que la presunta necesidad de instalar “escudos antimisiles” para proteger a Europa y a los Estados Unidos de cohetes disparados desde Irán pierde sentido. El éxito diplomático y político persa es también un aliciente para Corea del Norte que bien pudiera explotar el éxito, darse una tregua y crear oportunidades para llevar a feliz término las conversaciones a seis bandas retomando el camino de buscar la reunificación por vía pacífica.El momento diplomático es también propicio para avances sustantivos en la cuestión Siria donde, a luz del caos fomentado en Irak, Afganistán y Libia, occidente parece haber revaluado sus opciones. Con su éxito, Irán favorece a Ginebra II y Rusia que antes de la debacle soviética había perdido presencia en el Levante, reverdece laureles y tal vez vuelva a acariciar la idea de salir por Persia a mares cálidos.No todas las noticias son buenas, especialmente para elementos radicales y aventureros que han medrado a la sombra del conflicto de Teherán con occidente. Es preciso estar advertidos. Además de los abrazos en Ginebra entre los representantes de los 5+1+UE+OTAN y los aplausos con que en Teherán fueron recibidos los negociadores iraníes, también habrá provocaciones, sabotajes, malos entendidos y alianzas insólitas, por lo pronto ha surgido un nuevo eje virtual: Israel-Arabia Saudita.Nadie debe subestimar a los halcones norteamericanos, al Complejo Militar Industrial ni a los conservadores que en el Congreso hacen oposición de oficio a Obama. Luego les contaré como comenzó todo. Allá nos vemos.


Más del autor