La más agredida
Esa aprobación de la Asamblea General de las Naciones Unidas se produjo en el siglo pasado, exactamente el 17 de diciembre de 1.999, mediante una Resolución que lleva para registro el número 54/134.Pero ya sabemos que esas resoluciones no son vinculantes, es decir, no tienen cumplimiento...
Esa aprobación de la Asamblea General de las Naciones Unidas se produjo en el siglo pasado, exactamente el 17 de diciembre de 1.999, mediante una Resolución que lleva para registro el número 54/134.Pero ya sabemos que esas resoluciones no son vinculantes, es decir, no tienen cumplimiento obligatorio y este “para eliminar la violencia contra las mujeres” tiene ese patético destino: las mujeres siguen siendo agredidas. En todo el mundo.Enumerar los casos sería totalmente innecesario y patético, porque la primera agredida es la que representa a todas las mujeres, la Madre Tierra, a quien el sistema “global” impuesto por un modelo económico, agrede a diario.Poco han servido (por no decir nada) las convenciones de la Organización de Naciones Unidas, las reuniones periódicas de mandatarios o de sus representantes, para hablar sobre el cambio climático, efecto directo de la agresión al medio ambiente. La agresión sigue.En estos días se hizo en Varsovia, Polonia, una de esas reuniones, pero con representación también de empresas, que son precisamente las que agreden a la tierra, explotando sus recursos desaforadamente, contaminando las aguas y el aire y de muchas otras formas.Por eso no funcionó (ni funcionará) el Protocolo de Kioto que está ya en su “segundo periodo”, pero la contaminación no solamente no se ha detenido, sino que cada día se intensifica y se agrava más.Precisamente, la decimoctava Conferencia de las Partes (COP 18) sobre cambio climático ratificó el segundo periodo de vigencia del Protocolo de Kioto desde el 1 de enero de 2013 hasta el 31 de diciembre de 2020.La duración de este segundo periodo del Protocolo será de ocho años, con metas concretas al 2020. Sin embargo, este proceso denotó un débil compromiso de los países industrializados, tales como Estados Unidos, Rusia, Japón y Canadá, los cuales decidieron no respaldar la prórroga.El efecto invernadero, producido principalmente por la emisión de gases ha mostrado ya efectos catastróficos como huracanes, tifones, tornados y otros fenómenos con una frecuencia y una intensidad que ya no tiene sentido que se los siga llamando “naturales”.Pero la depredación continúa, con la paradójica presencia de empresas depredadoras en esas reuniones internacionales, lo que equivale dejar unas zanahorias al cuidado de voraces conejos. A nadie se le ocurriría eso, ¿cierto?Por eso preferimos ocuparnos hoy de las agresiones a la Madre Tierra, porque no podíamos dejar pasar desapercibido que ayer fue el día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, y esa violencia no ha disminuido. Aumenta.Porque las agresiones continúan y se intensifican, y las que sufre la nuestra Madre Tierra nos parecen las peores. A pesar de los protocolos, las convenciones y todo el discurso estéril que caracteriza a estas fechas institucionalizadas.


