Lo que está sucediendo en China
Según la agencia oficial de noticias de China, Xinhua, el gobierno de ese país ha decidido “liberalizar más los mercados, otorgar un mayor papel a la empresa privada, poner fin a los campos de reeducación por el trabajo, suavizar la política del hijo único y reducir “paso a paso” el...
Según la agencia oficial de noticias de China, Xinhua, el gobierno de ese país ha decidido “liberalizar más los mercados, otorgar un mayor papel a la empresa privada, poner fin a los campos de reeducación por el trabajo, suavizar la política del hijo único y reducir “paso a paso” el número de crímenes que son objeto de pena de muerte.Esas, según la misma fuente, son las decisiones adoptadas en el Tercer Pleno del 18 Comité Central del Partido Comunista Chino (PCCh), clausurado hace una semana, el martes pasado, tras cuatro días de conciliábulo. En occidente a menudo se ha interpretado en forma errónea lo que hacen los chinos y el caso del uso de la pólvora es solo un botón de muestra. El consumo de las pastas, por ejemplo, muchos aseguran que es tradición italiana, pero olvidan que Marco Polo la trajo de China.Pero concentrémonos en el fin de la prohibición de tener más de un hijo, que parecía una estricta aplicación de la tesis maltusiana de que “pasaremos hambre porque seremos muchos” y que fue rigurosamente aplicada por el Banco Mundial, inclusive en países poco poblados, como Bolivia. Pero el control riguroso de la natalidad dejó de ser un paradigma desde cuando en científico brasileño Josué de Castro rebatió las tesis maltusianas el sostener que “somos muchos, porque ya pasamos hambre, hambre específica de proteínas.El hambre, en realidad, es consecuencia de la mala distribución de alimentos en el mundo y no de la cantidad de población que el planeta debe alimentar. Alimentos habría para todos, si no fuera que producirlos y distribuirlos es ahora, en el modelo globalizado vigente, un gran negocio.Es oportuno, por lo tanto, antes de comentar los cambios que vienen del Asia, conocer bien por lo menos dos libros del mencionado autor brasileño: “Geopolítica del hambre” y “Sociología del hambre”.Por otra parte, el Banco Mundial no parece haber modernizado sus criterios maltusianos desde cuando esa institución estaba presidida por Robert McNamara y entre otras barbaridades esterilizó indígenas en Bolivia.Las otras medidas del gobierno de la República Popular China, especialmente las que se refieren a asuntos de mercado merecen ser estudiadas más a fondo y para eso es recomendado otro autor: Franz Hinkelammert de quien podemos recomendar “Teología del mercado total”.De todas maneras las recientes decisiones del gobierno chino alborotarán el avispero global, especialmente en los Estados Unidos y en Europa. Sería bueno conocer la opinión del actual director de la FAO, que es brasileño.No somos sinólogos, ni tenemos ningún afecto especial por ese país asiático, pero si tenemos la convicción de que todos los comentarios editoriales deben ceñirse a un pensamiento crítico.Esperaremos más información.


