El Buen Pastor

Nosotros lo hemos escuchado muchas veces y a fuerza de escucharlo ya no le damos la importancia ni el verdadero sentido de lo que significa. Pero si reflexionamos un poquito, vamos a encontrar en ese primer mandamiento la esencia de la fe cristiana. Porque sabemos que toda nuestra vida, nuestras...

Nosotros lo hemos escuchado muchas veces y a fuerza de escucharlo ya no le damos la importancia ni el verdadero sentido de lo que significa. Pero si reflexionamos un poquito, vamos a encontrar en ese primer mandamiento la esencia de la fe cristiana. Porque sabemos que toda nuestra vida, nuestras actitudes deben girar en torno al amor, porque El Señor nos juzgará con la medida del amor. Todo lo que hacemos, así sean grandes cosas a costa de grandes esfuerzos, si no lo hacemos por amor, para Dios no vale, no tiene valor (Cort. 13)¿Por qué Dios pone al amor en primer lugar, sobre cualquier virtud? Porque si amamos a Dios, por este mismo amor le seremos fieles o existe un hijo que ama a sus padres y no les sea fiel?Si amamos de verdad al prójimo, por este mismo amor, seriamos incapaces de hacerle daño, es decir de ser injustos, de calumniar, de criticar, de engañar. Sabemos que Dios es amor y como hijos debemos parecernos a El y amar, obrar, con rectitud, con justicia, con caridad.Por eso no le des a Dios las migajas del tiempo y del corazón, no le regales solo las migajas de tu vida.¿Te quedarías tranquilo de dar tus sobras a Quién te dio la vida?El primer mandamiento no dice “sobras” dice “sobre”. Amarás a tu Dios sobre todas las cosas.Habrá momentos en que le damos a Dios las sobras de nuestro tiempo, pues son muchos los intereses creados que parecen exigirnos una preferencia, por no decir una exclusiva dedicación.Muchas veces nos alejamos de Dios y que poco nos preocupamos, si al alejarnos le estamos dando las sobras.Sin embargo; ¡ Cómo nos ama El Señor! Basta recordar como se comparó con un pastor. El se hizo El Buen Pastor; nos presenta una imagen rural, sencilla.El Buen Pastor que lleva sobre sus espaldas a una de sus ovejas. (Jn. 10-11,13)Cristo quiso definirse así: “Yo soy El Buen Pastor”.La imagen y la descripción de Jesús Pastor, presenta uno doble faceta: La de la ternura y la del sacrificio. La faceta de la ternura: El Pastor conoce a sus ovejas y las llama una a una por su nombre, para junto a todas, a todas se acerca para entablar una relación entrañable.Cristo nos conoce; somos conocidos exhaustivamente en nuestra persona, en nuestros dones, en nuestros defectos, en nuestros deseos, en nuestros destinos.El nos va salvando de los acantilados, hurtándonos del peligro de los lobos, conduciéndonos a los pastos de la verdadera vida.La faceta del sacrificio: El Buen Pastor da la vida por sus ovejas. Cristo nos ha salvado ofreciendo su vida por nosotros, entregándose, inmolándose conscientemente con sufrimientos indescriptibles.Cuando en un peligro, en una enfermedad, en un contratiempo hemos hallado una mano amiga que se nos ha tendido para ayudarnos a superar aquella contrariedad, hemos contraído con nuestro bienhechor, un vínculo de gratitud perdurable y quisiéramos que se nos brindara la ocasión de hacer algo por esa persona. Cristo fue la víctima que pagó por los pecados de todos. Fue el que para todos mereció la vida de gracia.¿Qué hago yo por El?El Papa Pablo VI dijo: “Estamos habituados a asociar el concepto de bondad con el de debilidad, El Buen Pastor es dulce y fuerte, sencillo y grandioso, humilde y accesible a todos; y es una cumbre inaccesible de fortaleza de ánimo que nadie podrá jamás igualar”.El Buen Pastor es el amor mismo y merece que todos le amemos sobre todas las cosas.


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