Un huelga imprevista

En realidad no la llaman así, sino “ayuno”, pero los efectos son los mismos y desde el martes, religiosos, activistas comunitarios y líderes de organizaciones pro inmigrantes iniciaron el martes un ayuno nacional por la reforma migratoria.La noticia (que no se puede ocultar) dice que la...

En realidad no la llaman así, sino “ayuno”, pero los efectos son los mismos y desde el martes, religiosos, activistas comunitarios y líderes de organizaciones pro inmigrantes iniciaron el martes un ayuno nacional por la reforma migratoria.La noticia (que no se puede ocultar) dice que la iniciativa, de la huelga o “ayuno”,  se suma a una serie de jornadas encaminadas a presionar a la Cámara de Representantes para que vote un plan que legalice a los once millones de indocumentados que viven en el país.Lo paradójico, por llamarlo de alguna manera, es que apelen al hambre o al ayuno en un país caracterizado por su altísimo consumo de alimentos, “consumismo” es mejor llamarlo, y donde la obesidad es un serio problema nacional.Lo que sucede es que las leyes migratorias, en muchos casos abusivas, son también un problema, por lo menos para los inmigrantes, que no son solamente latinoamericanos, sino también asiáticos, africanos y de toda procedencia.Con el agravante adicional que todavía se habla de Estados Unidos como “una nación de inmigrantes” y es verdad, porque los americanos originarios están viviendo actualmente en las poco gratas “reservas”.El dirigente sindicalista Eliseo Medina, dirigente también de las jornadas de ayuno, dijo en Washington que el ayuno busca “apelar a la conciencia” de la opinión pública y del Congreso para lograr la reforma migratoria este año.Agregó que “Son los republicanos quienes han dicho que ya no hay tiempo para aprobar la reforma migratoria, pero nosotros estamos convencidos de que sí hay tiempo”, “Lo que no hay es voluntad política para hacerlo”.En Bolivia tenemos experiencias sobre el efecto político de las huelgas de hambre, muchas experiencias y debemos destacar por lo menos la que liderizó contra el gobierno de Hugo Banzer la dirigente minera Domitila Chungara.Pero dejemos por ahora a los gringos con su “ayuno” nacional, porque hay muchos otros temas también importantes de los cuales tenemos que ocuparnos, por ejemplo las elecciones. No las que se realizarán dentro de tres días en Chile, porque para esas extralimitaremos los análisis previos.Digamos algo, entonces, de las próximas elecciones en el Ecuador, que no serán presidenciales, pero serán importantes. Una misión de observación de la Unión de Unasur acompañará al Consejo Nacional Electoral (CNE) de Ecuador durante los comicios del próximo 23 de febrero.El convenio entre el CNE y la Unasur supone también el intercambio y la generación de experiencias y conocimientos en la materia, así como “verificar las diferentes etapas del proceso en sus aspectos administrativos, legales y procedimentales”.Se había hecho costumbre que la que “observara” las elecciones en nuestra región fuera la OEA, que en el futuro lo haga Unasur nos parece un significativo adelanto para nuestra integración.


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