La naturaleza enfurecida

No se trata de asumir posturas ecologistas hipócritas, ni mucho menos valerse de ellas para fines fundamentalistas, como se suele hacer, con total desparpajo, sino de ocuparse en serio, del daño que le hacemos a esa naturaleza, con nuestro “estilo de vida”.El tifón que mató a tanta gente...

No se trata de asumir posturas ecologistas hipócritas, ni mucho menos valerse de ellas para fines fundamentalistas, como se suele hacer, con total desparpajo, sino de ocuparse en serio, del daño que le hacemos a esa naturaleza, con nuestro “estilo de vida”.El tifón que mató a tanta gente en Filipinas es un efecto “natural” de los daños que le hacemos a la naturaleza en cualquier otra parte del planeta, por ejemplo aquí cerca, en la Amazonía, donde hemos eliminado millones de árboles, para “reemplazarlos” con cultivos de soya.Los árboles son irremplazables para el equilibrio climático, pero desaparecen por millones cuando perjudican a esos monumentales “agro negocios”, que copan miles y miles de hectáreas en aquel lugar que alguien llamara, alguna vez, el pulmón del planeta.El tifón fue allá, lejos, en el Asia, pero también en cuestiones relacionadas con la ecología, el mundo está globalizado y hace ya muchísimos años, en la cultura china se afirmaba que “cuando se pisa una flor se estremece una estrella”.Así sucede en cualquier sistema. Los elementos se afectan unos a otros y cada uno es, por eso, dependiente de los demás. En nuestro afán depredador parecería que ignoramos que la tierra es, esencialmente, un sistema.Y no solamente los agronegocios dañan ese sistema, la minería es otro de las actividades que afectan el medioambiente, sobre todo cuando es minería en gran escala, como la que ahora se ha posesionado de muchos lugares de nuestra América.Suena a sarcasmo llamar a alguna parte de esta tierra “nuestra”, cuando la maltratamos mucho más que si toda ella fuera “ajena” y tratamos a quienes la defienden como “atrasados” porque no son consumistas.El tifón Haiyan (se llama así, porque a esos fenómenos naturales les ponemos nombres humanos) ya hizo mucho más destrozos que el huracán Katrina, del cual Estados Unidos aún no se ha recuperado.Pero precisamente en los Estados Unidos, actualmente están explotando hidrocarburos con la técnica del “fracking”, que es una de las más agresivas contra la naturaleza y se pretende ponerla “de moda” también en forma global.Miles de ejemplos de contaminación, depredación y agresión al medioambiente podemos mencionar, en todo el mundo. De hecho aquí cerca, en el rio Pilcomayo tenemos un ejemplo por demás elocuente de cómo se puede afectar negativamente a la naturaleza.Lo del tifón océano Pacífico, y sus daños en Filipinas, Vietnam, China, y otros lugares, no es entonces, cuestión de “furia” de la naturaleza, sino simple efecto de causas completamente conocidas, pero incontrolables en nuestro estilo de vida.Hace unos años se hizo algo, con el Protocolo de Kioto, para tratar de enfrentar esta situación, pero, como ya sabemos, Estados Unidos y otros países no lo aceptaron, ni lo acataron. Ya no es hora de quejarse


Más del autor