Lo que cuesta la OEA
Porque la OEA adoptó el pasado miércoles un presupuesto de 82,9 millones de dólares para 2014, cerca de un millón menos respecto del de este año, y mantuvo así la tendencia de reducir año a año su disponibilidad de recursos.De esos casi 83 millones de dólares, aproximadamente la mitad...
Porque la OEA adoptó el pasado miércoles un presupuesto de 82,9 millones de dólares para 2014, cerca de un millón menos respecto del de este año, y mantuvo así la tendencia de reducir año a año su disponibilidad de recursos.De esos casi 83 millones de dólares, aproximadamente la mitad aporta Estados Unidos, lo cual quiere decir que los demás países (incluyendo Canadá) aportamos cada año más de cuarenta millones de dólares, que por desvalorizados que estén, es mucho dinero.Además de su personal administrativo, que trabaja en Washington, que no es por supuesto una ciudad barata, la OEA tiene un comité de derechos humanos, una “Corte” también de derechos humanos y una Junta supuestamente dedicada a la defensa.Este año, los cuestionamientos de los países del bloque del ALBA no se enfocaron a las entidades del Sistema Interamericano de derechos humanos., sino a la muy mentada Junta Interamericana de Defensa.De hecho, en la resolución presupuestaria, Nicaragua, Bolivia, Venezuela y Ecuador rubricaron un pie de página, aclarando su desacuerdo respecto a la partida destinada a la Junta, por considerarla un organismo “anacrónico”.La Junta es la organización regional de defensa creada en 1942, en la Segunda Guerra Mundial. bajo el concepto de que una agresión de un país no americano a uno del continente sería considerado como una agresión a el hemisferio.No hace falta recordar que el año 1.982 Inglaterra, Gran Bretaña (o Reino Unido, como prefieran llamarlo) protagonizó la guerra de las Malvinas, contra la Argentina y la Junta Interamericana de Defensa simplemente “no funcionó”.Esa es la razón principal (no es la única) para que los países de la Alianza Bolivariana, ALBA, ya no estén en la junta y retirarse fue una decisión plenamente justificable. No hay dónde buscarle al gato tres o cinco patas.La derrota argentina causó, colateralmente la caída del gobierno militar que había actuado en la guerra (muy mal, por cierto), pero también significó la reelección del gobierno neoliberal de Margaret Thatcher, del cual tampoco hay buenas referencias.Han pasado más de tres décadas y la mentada Junta Interamericana de Defensa aún existe y, lo que es también inexplicable, la Organización de Estados Americanos existe también, y nos sigue costando una millonada.El principal costo de la permanencia de ese sistema es, además, simbólico, porque es inevitable que interfiera en los propósitos de integración de “Nuestra América”, que ya tiene varias instituciones trabajando en ese anhelo bolivariano de integración. Nada específico tenemos contra Canadá y pensándolo bien tampoco contra el pueblo estadounidense, pero ambos países pertenecen nomás a otra ecúmene y eso cuenta mucho a la hora de decisiones fundamentales.Y cada vez tenemos más urgencia de ese tipo de decisiones.


