Obama bajo acusación por espionaje
Un líder mundial que nadie le dice que Estados Unidos está espiando a sus aliados. O bien que la web de “Obamacare”, la reforma sanitaria que se convirtió en el principal logro de su primera presidencia, tiene fallos sorprendentes desde su debut.Las críticas, en estas horas, llueven sobre...
Un líder mundial que nadie le dice que Estados Unidos está espiando a sus aliados. O bien que la web de “Obamacare”, la reforma sanitaria que se convirtió en el principal logro de su primera presidencia, tiene fallos sorprendentes desde su debut.Las críticas, en estas horas, llueven sobre la Casa Blanca desde una y otra parte del tablero político. Demasiados “no sabía”, demasiadas admisiones de ignorancia, escribió The New York Times. Hasta el punto de levantar sospechas de que así no fueron realmente las cosas.“¿Cómo es que Obama no sabía de los líderes espiados? Y si sabía, ¿cómo pensaba que la historia no saliese a la luz?”, escribió The Washington Post, que refirió de una “situación caótica” dentro de la administración.Con el riesgo de que los colaboradores del presidente, que hoy cierran filas en torno a él, puedan ser un día acusados de haber engañado a la opinión pública. Por lo demás, como subrayan muchos analistas, negar fue la misma estrategia que el inquilino de la Casa Blanca adoptó en el caso del ataque al consulado libio de Bengasi o en el escándalo sobre los controles del fisco contra los adversarios políticos.Una estrategia que hasta ahora le ha funcionado. Pero que en estos momentos las polémicas sobre los programas de espionaje y sobre el mal funcionamiento de Obamacare corren el riesgo de eclipsar la agenda de gobierno, subrayó The Wall Street Journal.Superada la parálisis del cierre del gobierno y la del techo de la deuda, Obama tenía previsto pegar una acelerón a la reforma migratoria y la agrícola. Además, entre sus prioridades estaba cambiar las normas sobre las armas de fuego y dar al país un horizonte de medio-largo período en el frente de las cuentas públicas. Todo ello podría quedar en nada por la llamada maldición del segundo mandato, recuerdan muchos observadores. La misma maldición que cayó sobre Ronald Reagan con el escándalo Irán-Contra, sobre Bill Clinton con el affaire l’affaire Mónica Lewinsky, y sobre George W. Bush con el desastre anunciado del huracán Katrina.“Está claro que hay un plan por el que, ante cualquier mala noticia para el gobierno, la excusa es que el presidente no sabía”, atacan los republicanos. “Los estadounidenses quieren saber que tienen un presidente en el cargo, con pleno control de la situación y que se asume sus responsabilidades”.Pero las críticas llegan también del frente demócrata. “Se queda uno muy sorprendido ante el hecho de que personas de alto nivel no estén al corriente de ciertas cosas”, afirmó un ex consejero del presidente Clinton.Y la presidenta demócrata de la comisión de servicios del Senado, Dianne Feinstein, se preguntó: “¿El presidente no estaba informado? Pues tenemos un gran problema”.


