Sobre la nacionalización
Fue un acontecimiento que cambió la vida de nuestro país, hasta entonces controlado en forma directa o indirecta por los grandes mineros, Simón I. Patiño, Mauricio Hochschild y Avelino Aramayo, los llamados “barones” que formaban el centro de a “rosca” que manejaba Bolivia.Esa...
Fue un acontecimiento que cambió la vida de nuestro país, hasta entonces controlado en forma directa o indirecta por los grandes mineros, Simón I. Patiño, Mauricio Hochschild y Avelino Aramayo, los llamados “barones” que formaban el centro de a “rosca” que manejaba Bolivia.Esa nacionalización (estatización debería llamársela, pero la costumbre hace ley) fue pronto desvirtuada, porque al poco tiempo la minería volvería a privatizarse, esta vez apelando al denominativo de “mediana”. Esa parte de la historia es también oscura.Quienes tenemos los años suficientes para recordar personalmente ese Octubre de la nacionalización, recordamos que alguien decía que era muy importante nacionalizar, también, a las personas, a los bolivianos, porque no existía aún suficiente conciencia de Nación, de Patria.Pero el tiempo pasa y esta semana fuimos testigos de la “auto nacionalización”, libre y espontánea, del ministro de Economía, Luis Arce Catacora, quien hace sólo unos meses defendía la política de prestar nuestras Reservas Internacionales Netas a bancos y países desarrollados. Esta semana, luego de un evento de economistas realizado en Tarija, el ministro de Economía y Finanzas Luis Arce Catacora, consideró que sería bueno “desconectarse de esos centros financieros que son en realidad una perturbación para todos”.Estamos transcribiendo las palabras del ministro textuales, tal como se publicaron, y queremos atribuirlas a una real y honesta “nacionalización”, del señor ministro, algo que a muchos otros bolivianos les sigue haciendo falta.Por supuesto que no será fácil, porque en nuestro país tuvimos, inclusive, un presidente a quien más que su nombre le gustaba a su apodo, (alias lo llamarían algunos) y ese apodo es “gringo”, y nos imaginamos que en Estados Unidos debe seguir siendo llamado así, aunque suene ridículo.La de ese personaje es una “nacionalización” imposible. Lo máximo que creemos que se puede lograr es una extradición, porque sus cuentas pendientes con el país no prescriben. Aclaramos que no tiene cuentas pendientes con el periódico El País, sino con la nación. Con Bolivia.Y por eso dejaremos esa parte del comentario, porque empaña nuestra intención original que es rendir homenaje a la nacionalización de las minas, en aquel Octubre que desde entonces es, para nosotros, inolvidable e inconfundible. Por eso lo escribimos con mayúscula.Y preferimos concluir el comentario recomendando a nuestros compatriotas la lectura de obras de Carlos Montenegro, Augusto Céspedes y Sergio Almaraz Paz, entre otros, porque ellos son algunos de los bolivianos nacionalistas que merecen nuestro permanente homenaje.Y que en esa línea defendamos a conciencia no solo la nacionalización de las minas, ahora bajo control y explotación de corporaciones privadas extranjeras, y de los hidrocarburos, que han tenido ya 3 nacionalizaciones formales, pero que aún no podemos llamar con propiedad nuestros.


