Una recova, un mercado

Los cronistas de la época nos hablan al principio de una Recova, luego con el correr de los años cambia a Casa de Abasto, hasta convertirse en Mercado Central, siendo el único lugar donde se podía adquirir los productos necesarios de la canasta familiar. Paralelamente a las obras del...

Los cronistas de la época nos hablan al principio de una Recova, luego con el correr de los años cambia a Casa de Abasto, hasta convertirse en Mercado Central, siendo el único lugar donde se podía adquirir los productos necesarios de la canasta familiar. Paralelamente a las obras del Cementerio General en el año 1932, el Alcalde Isaac Attie, emprende los trabajos de mejoramiento, saneamiento, renovación y modernidad del Mercado, a tal punto  consigue su propósito que comentarios periodísticos de la época, concretamente en el año 1936, año emblemático para la historia de Tarija - el año anterior 1935 se ponía fin a la penosa Guerra del Chaco- señalan:” El Mercado General de Tarija uno de los más importantes de la República” Es así como suma y sigue la preocupación por la salud y el bienestar de los ciudadanos tarijeños, al reconstruir y mejorar las condiciones del Mercado Central, preocupándose porque todos y cada uno de los alimentos llegaran en condiciones de higiene y  salubridad, para esto puso en marcha la construcción del Matadero Municipal, consiguiendo  su conclusión y aportando de igual forma al  progreso.Al Alcalde Attie a lo largo de toda su gestión Municipal, como relatan los comentaristas, siempre se lo veía recorriendo y visitando sus innumerables obras; vigilando y controlando personalmente para que el desarrollo de las mismas  llegue al pueblo en las mejores condiciones. Es así como se describe una de sus muchas visitas al Mercado Central: “lo hemos visto junto a la balanza del mercado que va pesando víveres y frutas para satisfacer la necesidad de la gente proletaria  que concurre a ese local para que no sean engañadas”. Como una más de las muchas curiosidades de las obras que realizaba el Alcalde Attie, actuando con eficiencia y sin pérdida de tiempo para el mejor funcionamiento de sus obras, en una ocasión no conseguía balanzas y básculas para el Mercado en la ciudad de La Paz - en uno de sus viajes que hace para resolver los asuntos municipales personalmente - entonces decide inmediatamente la compra de las mismas en  Argentina, ganando tiempo y espacio para cubrir las necesidades impostergables de esta ciudad. En consecuencia, aunque la bibliografía sobre la obra municipal de don Isaac Attie es admirablemente breve, sin embargo, lo poco que se escribió siempre se hizo en muy buen tono. Don Bernardo Trigo en su libro “Las Tejas de mi Techo” (año 1939)  cuando habla de los años que pasaron hasta que se construyó y modernizó el mercado de Tarija, en el entendido de que se adquieren los terrenos en el año 1844.“Transcurrieron ochenta y nueve años, sin que la mano de los tarijeños hubiese tratado de refaccionar por lo menos la obra de Magariños. Pasaron por la Municipalidad algunas generaciones, y, el dinero del pueblo, servía para sostener elementos maleantes de la política local.“Ha necesitado la mano fuerte y dinámica de un extranjero para sacudirse. Nos referimos a don Isáac Attié que es quien ha trabajado el año 1933 el Mercado Público… En una palabra se ha construido un mercado moderno, con servicio de agua, adoquinado, puestos de vivanderas, departamento de venta de carne y etc… Hoy ostenta el edificio cinco puertas de reja, elegantemente construidas, cincuenta despachos… y con seguridades de cortinas de metal. Una amplia galería…con postes de fierro, adoquinados los dos patios, con loza canteada y cómodos departamentos para el servicio administrativo”.El comentario que hace en su libro don Agustín Morales, sobre cómo interpreta el trabajo, de la obra municipal y las circunstancias en las que se mueve en ese tiempo nuestro personaje, Isaac Attie:“… el destino quiso compensar a la tan abatida ciudad e hizo surgir de su propio seno a un hombre prodigioso convertido en magnífica autoridad, trabajadora, progresista, como nunca más volvió a existir otra, ese fue aquel recordado Alcalde Municipal don Isáac Attie, el famoso “Turco Rubio”, que de la nada comenzó a reconstruir edificios, levantar otros… el mercado, cementerio, etc… Esta fue la recompensa que el destino deparó a la sufrida ciudad de Tarija, que después de 5 años de concluida la guerra, ya presentó otro aspecto, mejorado con las nuevas aguas potables y la pavimentación que también fueron motorizadas por el “Turco Rubio”. “Estampas de Tarija”, Agustín Morales Durán.- Año 1975. Con posterioridad a estos años y llegada la década de los 40, encontramos que nuestro tan reconocido y modernizado Mercado Público va quedando pequeño, por el crecimiento demográfico de la población.Nada más sorprendente ha sido encontrarme con un editorial del Semanario “El Antoniano” donde hace una infinidad de comentarios y sugerencias sobre nuestro Mercado General. Iremos por partes, sabiendo que hoy por hoy es un tema de innegable actualidad, después de otros tantos 80 años, de los que nombra en su tiempo don Bernardo Trigo. “El Mercado, es el lugar más frecuentado, es el lugar donde cualquier extranjero o nacional se dirige para conocer la producción paisana y saber sobre qué bases está fundamentada la alimentación lugareña, qué se produce y qué se consume, al mismo tiempo es la fuente de los recursos de la Municipalidad para su desarrollo económico.” Aquí ya en el año 1940 encontramos la preocupación por el que nos visita y por el que vive en esta rica tierra agropecuaria de entonces, y donde aparece y se destaca el concepto moderno de turismo y  gastronomía.Continúa el editorial: “Ha llegado el momento de pensar en la construcción de un nuevo mercado  para trasladar allí varias secciones del actual. Según nuestro criterio hay que dejar en el actual el expendio de frutas, cereales, tubérculos, granos y construir uno para la venta de carnes, grasas, mantecas, embutidos, para eliminar la confusión y promiscuidad que constatamos hoy”. El Antoniano.- Editorial.-Año 44, Núm, 1714.- 28 de mayo  1940 Dos ideas, dos párrafos, suficientes para comprobar que ya en ese momento el Mercado Central  había cubierto las necesidades primeras y era urgente pensar en crecer. Luego, en los años venideros, el mercado creció poco, muestra de todo esto es la complejidad a la que ha llegado hoy, el que era único y principal centro de abastecimiento alimenticio para la ciudad.Hoy no podemos negar que han proliferado los mercados municipales, en distintas zonas de Tarija, pero mal utilizados, también han aumentado, en el concepto moderno y actual, los supermercaditos a lo largo y ancho de nuestra ciudad. Sin embargo, en la actualidad estamos sufriendo el abandono del Mercado Central, los desatinos y el poco conocimiento de la historia y su preservación, como en toda ciudad que se puede preciar de conservar y mantener su identidad.Volvamos al alcalde Isáac Attie, puesto que en esta obra, como en las muchas que estamos exponiendo, en el Mercado Central, se habían sentado las bases de un mercado moderno, y  siendo don Isáac Attié un hombre tan visionario, se imaginó que en los años venideros se conservaría y mantendría un modelo de mercado- que queda al centro de la ciudad- como un atractivo para los visitantes y deleite de los ocupantes de esta tierra. Como ya expresé en otra oportunidad, Tarija también se puede subir al carro de las ciudades civilizadas que han cambiado lo antiguo, lo viejo, lo vetusto, en incomparables monumentos artísticos, y utilizables en su concepto original. Este es uno de los casos del “Mercado San Miguel” de la ciudad de Madrid, (España), cuya característica más remarcable es que conserva su estructura original de hierro de principios del siglo XX. Situado en pleno centro turístico de Madrid, un edificio emblemático, un mercado tradicional, antiguo, que hoy respira modernidad y productos de alta calidad, ofrece múltiples posibilidades: degustar los productos, hacer la compra, pasear, etc. Es un reflejo de la modernidad gastronómica y un centro de cultura culinaria. Está considerado bien de interés cultural, en la categoría de monumento. Una explicación resumida,  pero os invito  que visitéis la página del mercado en internet y podáis así apreciar en forma gráfica mi ejemplo, y mi  posible modelo a imitar.Y ya para terminar, el mercado de Tarija tiene todos los elementos aprovechables que describimos en el mercado histórico de Madrid, pero habría que pensar en las costumbres, en lo más emblemático de nuestra cultura culinaria, dejando de lado lo que hoy parece un mercado de muchos países atrasados: la mezcla de productos que no son propios de un mercado, el hacinamiento, la falta de gusto, de criterio, de estética y limpieza para exponer los productos y por decir algo más, aquí no cabe el proyecto de   un  shopping. Conservar un mercado histórico ya no supone compras en cantidad, sino más bien calidad y disfrutar del placer del producto seleccionado y atractivo, a esto me refiero cuando menciono “modernidad”.Persisto en el concepto que bien podría ser en la actualidad de Isácc Attie, que ya lo cité en el artículo del Cementerio General: “Nunca será tarde si existe la voluntad, la generosidad y la humildad de reconocer y utilizar lo que otros hombres han dejado de positivo,  para engrandecer al ser humano sin descuidar la educación, la cultura, eso significa pensar menos en elecciones y más en generaciones, porque estamos perdiendo el futuro y olvidando el pasado”.


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