Espionaje y petróleo
No sería extraño combinarlas, pero preferimos analizarlas por separado.Comencemos con lo del petróleo en Brasil donde un consorcio integrado por la energética federal brasileña, Petrobras, el grupo anglo-neerlandés Shell, la francesa Total y las chinas CNPC y CNOOC se adjudicó la licencia...
No sería extraño combinarlas, pero preferimos analizarlas por separado.Comencemos con lo del petróleo en Brasil donde un consorcio integrado por la energética federal brasileña, Petrobras, el grupo anglo-neerlandés Shell, la francesa Total y las chinas CNPC y CNOOC se adjudicó la licencia exploratoria del campo presalino brasileño Libra.Es un campo promisorio, que dicen que tiene potencial para duplicar las reservas brasileñas de crudo y de gas natural, que no son pequeñas, pero que todavía no satisfacen las necesidades de ese país, al cual Bolivia le vende grandes volúmenes de gas.Nos llamó la atención que Repsol desistiera de participar en la subasta del mega yacimiento y eso sería por una supuesta actitud de su socia en la subasta, la compañía china Sinopec. Para saber más habría que apelar al espionaje. Porque precisamente el espionaje de los Estados Unidos al Brasil habría estado orientado a las actividades petroleras, según las denuncias sobre el tema ya sobradamente conocidas y divulgadas.Pero “lo último” en espionaje gringo, como dijimos, afecta ahora especialmente a México y a Francia. No sabemos qué espiarán a los franceses, pero los mexicanos también tienen petróleo y no sería raro que a eso se orienten las criticadas acciones estadounidenses.Por eso, dejaremos por ahora el tema brasilero para concretarnos en el de espionaje, sobre el cual hay varias opiniones interesantes, y muy recientes, del acucioso sociólogo estadounidense James Petras.Dijo Petras en una entrevista que “Este es el caso de México y Brasil, por ejemplo, el espionaje está tomando la Economía, tomando en cuenta cualquier subasta de lugares de explotación de petróleo, están metidos en cualquier decisión sobre la protección de fronteras”.Esas palabras nos hacen recordar aquello que hace años dijera el inolvidable boliviano Sergio Almaraz de que “el petróleo ese líquido viscoso, denso, que ensucia todo, especialmente las conciencias”Pero sigamos con el también brillante sociólogo estadounidense, Petras, cuando se le preguntó si el espionaje gringo era una defensa de ese país contra el “terrorismo”, como suelen decirlo los que operan en Washington:“Más que contra el terrorismo, el espionaje afecta todo tipo de decisiones económicas y políticas, de políticos aliados –supuestamente- a los Estados Unidos” dijo y agregó que “Una cosa es ser servil al imperialismo y otra es someterse como adversario y no tener autonomía de acción, ninguna posibilidad de articular una idea sin que Estados Unidos lo sepa”. Francia, Brasil y México son o por lo menos dicen ser países aliados de los Estados Unidos y si se los ha estado espiando tan descaradamente, imaginemos qué podríamos esperar los que no somos o pareceríamos no ser propiamente “aliados”.Ambos temas, tanto el petróleo como el espionaje gringo seguirán agitando el ambiente y se los podrá conectar con relativa facilidad. A pesar de que no tenemos contacto ningún con Edward Snowden.


