El poder mediático

Para quienes trabajamos en medios de comunicación social es “natural” que nos interesemos por fenómenos como los de Murdoch, Berlusconi, o similares. El de la cadena de televisión CNN, por ejemplo.CNN es mucho más que una “cadena de televisión”, porque está estrechamente vinculada...

Para quienes trabajamos en medios de comunicación social es “natural” que nos interesemos por fenómenos como los de Murdoch, Berlusconi, o similares. El de la cadena de televisión CNN, por ejemplo.CNN es mucho más que una “cadena de televisión”, porque está estrechamente vinculada con nombres como Time (el de Nueva York) y Warner, muy conocido en el mundo del cine, pero posiblemente también con ramificaciones dentro del sistema capitalista.CNN, globalizó su nombre simplificado (son iniciales de Cable News Network), Cadena de Noticias por Cable y fue fundada en 1980 por el empresario Ted Turner, su sede está en Atlanta, EE.UU  y su versión en idioma castellano (ellos lo llaman “español”) es muy conocida en América Latina.Desde su lanzamiento el 1 de junio de 1980, la cadena se ha expandido notablemente, incluyendo en la actualidad 15 cadenas de televisión de cable y satélite, doce sitios web y dos cadenas de radio. CNN ha lanzado también varias cadenas en otros idiomas, incluyendo el turco.Pero no es de su tamaño del que pensamos comentar, sino del sesgo de sus contenidos. En estos días de la “Cumbre Iberoamericana” en Panamá, un presentador de CNN entrevistó a Mario Vargas Llosa, pero no le preguntó sobre literatura sino sobre política.Vargas Llosa, que luce siempre que puede su ideología de derecha, dijo, entre otras cosas, que le seguía gustando Ollanta Humala (el presidente del Perú), pero porque “no imita a Hugo Chávez” y porque “respeta las inversiones privadas”.El controvertido Premio Nobel de Literatura, para llamarlo de alguna manera, fue entrevistado por el también controvertido periodista argentino Andrés Oppenheimer, ahora nacionalizado estadounidense, pero no es de ellos de quienes deseamos ocuparnos.Tampoco nos ocuparemos de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, que tuvo su reunión semestral habitual, esta vez en Denver, Colorado, sino de otros poderes relacionados con las noticias y con la informaciónNo es que SIP, Vargas Llosa u Oppenheimer no sean importantes, lo que sucede es que son muy previsibles y, en consecuencia, se sabe con anticipación lo que dirán, porque se sabe cómo piensan. Los medios que ahora más nos interesan son los formados en torno a las redes sociales, y que desde hace algunos años no dejan de crecer, en tamaño y en importancia, tales como Facebook, Twitter y otros.Y es a ellos, a esos nuevos medios de comunicación a los que la Agencia de Seguridad de los Estados Unidos, NSA, ha estado espiando. Espionaje que ya ha causado varios roces internacionales y seguramente los seguirá causando.Valga la oportunidad para recordar al senegalés M’Bow, que dirigió la UNESCO y planteó hace varias décadas un nuevo orden internacional de la Información. Estados Unidos no acepto entonces  la idea y seguramente hoy la aceptaría menos.Porque el poder mediático sigue siendo uno de los más apetecidos. Y espiados.


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