Ahora sí, los alimentos
Ayer sin ir más lejos, ayer, aquí mismo, publicamos que “si bien el gobierno asegura que el país es autosuficiente en la producción de alimentos, excepto en el trigo, las cifras del Instituto Boliviano de Comercio Exterior Bolivia es deficitaria en la producción de alimentos.La...
Ayer sin ir más lejos, ayer, aquí mismo, publicamos que “si bien el gobierno asegura que el país es autosuficiente en la producción de alimentos, excepto en el trigo, las cifras del Instituto Boliviano de Comercio Exterior Bolivia es deficitaria en la producción de alimentos.La información procede de fuente confiable, una agencia noticiosa conocida y señala también que los datos del IBCE están basados en estudios del Instituto Nacional de Estadística, INE, vamos a reconocerles confiabilidad a todos.Pero una confiabilidad relativa, porque, como sabemos, todo es según el color del cristal con que se mira y alguien dijo que existen las mentiras pequeñas, las mentiras rosadas y las grandes mentiras, que son las estadísticas.Jimena León, jefa de la Unidad de Estadística del IBCE, según la información ya mencionada, dijo que “el Estado ya gastó 163 millones de dólares en la compra de alimentos de países vecinos, y hasta agosto ya se importaron 300 productos de la canasta familiar”.Son cifras que alarman, porque la “seguridad alimentaria”, como varias veces lo dijimos, debe estar acompañada de la “soberanía alimentaria” que es la capacidad de producir lo que se consume y parece que en nuestro país no es así.“El trigo y la harina de trigo encabezan la lista de una larga lista de productos que se importan, existen más de 208 productos que si bien Bolivia produce, no abastece totalmente a la demanda interna del país”, manifestó también la señora Jimena León.Existen, además de la FAO, dirigida ahora por un brasileño, muchas instituciones específicamente dedicadas al tema alimentario, que no es como algunos piensan solamente un “asunto de mercado” ,porque muchos no creemos en esa mitológica “mano invisible”.Un especialista en estos temas (Gustavo Duch Guillot) sostiene que en realidad lo que tenemos es un modelo económico que insta a ganar dinero por encima de las capacidades del planeta y lo dice a propósito de un alimento, pero se puede aplicar a todos. Se lo puede leer aquí mismo.Pero no necesitamos referencias especializadas para preocuparnos, porque basta con ir a la tienda más cercada y tratar de comprar pan, para comprobar que si no aumenta su precio, disminuye su peso.Ocupémonos de nuestra seguridad y nuestra soberanía alimentaria, entonces, dejando para luego todas las demás ocupaciones y preocupaciones, porque insistimos (como decía Rius) que siempre “la panza es lo primero”Y por hoy concluyamos con estos conceptos de Duch Guillot: Modelos productivos como la “agricultura industrial” o la “pesca industrial” han de abandonarse para recuperar aquellos que se construyen desde la humildad de sabernos parte de un complejo sistema natural.Y al hacerlo, es imposible evitar que pensemos en Monsanto y las semillas transgénicas, la especulación con la tierra laborable y temas afines y colaterales, de los que nos ocuparemos más tarde.


