EEUU Bonos, deudas y dinero

Allí se puede no tener dinero, lo que no se puede es perder el crédito. Tener deudas no es un baldón sino un símbolo del status y bajo determinadas circunstancias, a corto plazo: quien quiebra gana. Ellos se entienden.Estados Unidos acumula deudas no por haber pedido prestado, sino por haber...

Allí se puede no tener dinero, lo que no se puede es perder el crédito. Tener deudas no es un baldón sino un símbolo del status y bajo determinadas circunstancias, a corto plazo: quien quiebra gana. Ellos se entienden.Estados Unidos acumula deudas no por haber pedido prestado, sino por haber vendido obligaciones por encima de lo autorizado por ley. Se trata de deudas que probablemente jamás haya que honrar porque no existe ningún derivado financiero mejor que ellas. En términos financieros, lo único mejor que los bonos del Tesoro de los Estados Unidos son los lingotes de oro que no sirven para comprar, son difíciles de transportar, de guardar y hasta de robar.Lo curioso de la deuda de los Estados Unidos es que los principales acreedores, poderosos estados, grandes bancos y potentados capitalistas, poseedores de bonos del Tesoro y de dólares, no tienen prisa por cobrar y, en caso de hacerlo, el imperio pagará con otros papeles.En parte, la historia de la deuda pública de los Estados Unidos es la historia de los Bonos del Tesoro que surgieron en 1917 con los bonos “Liberty”* 17 000, 000 000 (diez y siete mil millones de dólares) cuando la administración del presidente Woodrow Wilson necesitaba dinero para financiar el involucramiento en la Primera Guerra Mundial.La idea de Wilson de implicar a Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial era popular entre industriales, comerciantes y algunos elementos de la clase política pero no en el Congreso. Al no poder pedir a otros países (cosa prohibida por la Constitución) ni reclamar al Congreso, la administración emitió los bonos Liberty por valor de (17,000 000 000). Con la compra de aquellos pagarés, los ciudadanos norteamericanos, los banqueros, comerciantes y agricultores financiaron la guerra sin necesidad de aumentar los impuestos.Debido a los altos intereses que el gobierno pagaba por los bonos, la demanda creció y con ella la emisión. Mientras más bonos se emitían más dinero obtenía el Tesoro norteamericano, pero más crecían sus obligaciones de pago. El éxito fue tan relevante que los bancos privados, los gobiernos y los inversionistas invirtieron en ellos y se generalizó la reventa.Por otra parte, al percatarse de lo rentable de “vender bonos”, la administración decidió hacer algo mejor: subastarlos, de modo que adquirieran un valor superior al nominal y en parte cubrieran el gasto en que se incurría al pagar intereses por ellos; adicionalmente, se obtuvieron las ventajas de participar en el mercado internacional de dinero. Desde entonces, con los Bonos del Tesoro, Estados Unidos no solo financia su gestión sino que gana dinero. El gobierno se acomodó a ese modo fácil de obtener dinero y de hecho se convirtió en especulador hasta que la sobre-emisión de esas obligaciones aumentó el “techo de la deuda” y presionó sobre el sistema financiero. En 1929, año del Crack bancario norteamericano, la administración de Hoover bajó las tasas e introdujo el sistema de subasta. El remedio fue peor que la enfermedad, porque otorgó al mercado capacidad para administrar la deuda de los Estados Unidos, el Estado norteamericano perdió soberanía.El temor no es que Estados Unidos carezca de dinero para pagar, cosa que le sobra, sino que la inestabilidad y la pérdida de confianza conduzca a una baja en la calificación de la deuda y a una devaluación, dictada no por el Departamento del Tesoro, sino por la mano invisible del mercado. Se trata esta vez del capitalismo contra el capitalismo y de una evidencia de que el dinero es cobarde y en épocas de crisis: tiembla. Hoy el espacio se termina pero no el tema. Luego les cuento. Allá nos vemos.*Los bonos Liberty fueron parte del default de 1934, es decir no fueron honrados en su compromiso inicial, cosa que contaré en un próximo artículo.


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