Las aguas residuales

Según información divulgada por Bussines News of América, BNA, que es una institución de perfil gerencial, pero confiable, Latinoamérica  necesita invertir 19.600 millones de dólares en plantas de tratamiento de aguas residuales para reducir la contaminación de ríos, lagos y mares.Puesto...

Según información divulgada por Bussines News of América, BNA, que es una institución de perfil gerencial, pero confiable, Latinoamérica  necesita invertir 19.600 millones de dólares en plantas de tratamiento de aguas residuales para reducir la contaminación de ríos, lagos y mares.Puesto que tiene solo una cobertura del 15% en esta área, es el mayor desafío que enfrenta Latinoamérica en el sector hídrico, incluso mayor que la necesidad de aumentar el acceso a agua potable.La información de BNA está respaldada por declaraciones de Jorge Ducci, economista líder de la división de aguas y saneamiento del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, y por eso tiene algunos sesgos financieros.“Está muy atrasada la inversión en este tema”, el funcionario quien dijo también que “Los grandes volúmenes de agua que se están tirando al mar, los ríos y a los lagos son una enorme fuente de contaminación. Se publican otros comentarios del experto, pero como para nosotros ni el agua potable, ni la eliminación de aguas residuales son aspectos que tengan que ver con negocios y su financiamiento, vamos a ignorarlos.Tampoco es relevante que el tratamiento de aguas residuales sea un problema para la mayoría de las poblaciones urbanas de Latinoamérica, porque sabemos que sería triste consuelo decir que “es mal de muchos”.Por eso, particularizando el caso tarijeño, más que las estadísticas financieras nos interesan los daños a la salud pública, que son graves, y el incumplimiento de planes de gobierno, porque la planta de tratamiento para Tarija ya era un proyecto completo y tenía financiamiento.Lo que no sobra es recordar que casi la mitad de ese financiamiento provenía de fuentes exteriores y debía haber llegado en calidad de donación. Eran varias decenas de millones de dólares, que parece que los perdimos.De eso, en algún momento la sociedad civil exigirá rendición de cuentas, como del manejo de las Reservas Internacionales Netas, RIN, enajenadas con “intereses” ridículamente bajos, mientras obras como las plantas de tratamiento de aguas residuales se quedan sin hacer.Un último dato de BNA: “Según la ONU, el 90 por ciento de las muertes provocadas por diarrea se relacionan con el consumo de agua contaminada o la falta de saneamiento. También es la segunda causa de mortalidad en niños menores de cinco años a nivel mundial. Están en juego, entonces, no solamente unas decenas de millones de dólares perdidos, sino vidas humanas y de ambas pérdidas alguien tendrá que responder, en algún momento, porque son daños a la sociedad y esos daños, felizmente, no prescriben.Suena raro vincular las RIN con las aguas residuales de Tarija, pero tienen mucho que ver las unas con las otras, porque un país es un sistema y todo efecto tiene causas, que son las que debemos buscar y encontrar.


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