Mucho más que un día al año
Las mujeres en posiciones destacadas, no pueden, no deben, invisibilizar a las otras, las que reciben menos paga que un varón aunque hagan la misma labor, ni a las que no pueden administrar en forma plena todos sus derechos, incluidos los reproductivos y los religiosos.Es en las cuestiones...
Las mujeres en posiciones destacadas, no pueden, no deben, invisibilizar a las otras, las que reciben menos paga que un varón aunque hagan la misma labor, ni a las que no pueden administrar en forma plena todos sus derechos, incluidos los reproductivos y los religiosos.Es en las cuestiones religiosas, precisamente, donde se suelen encontrar inequidades de género que parecen no haber podido salir de las más oscuras y vergonzantes épocas de la tristemente famosa edad media.Las mujeres son, también, siempre, las principales y más sufridas víctimas de la violencia que se disfraza de “política” o de “ideología”, lo mismo en Egipto, que en Colombia, en Siria, en Afganistán o donde sea.Por primera vez en la historia moderna coinciden tantas mujeres en posiciones importantes: Christine Lagarde en el FMI, Ángela Merkel canciller de Alemania, Janet L. Yellen, como directora de la precaria Reserva Federal, Fed y Alice Munro como Premio Nobel de Literatura.Sin embargo, cuando vemos destacados esos nombres, o los más próximos de Dilma y Cristina, no podemos evitar el pensar en las otras mujeres, en las millones de mujeres anónimas.Todavía son mayoría las mujeres que sufren violencia, doméstica y no doméstica, no solo en Bolivia sino en muchos otros países, o las que sufren discriminaciones inexplicables, pero difíciles de desaparecer.En el orden internacional (si es que se puede llamar eso “orden”, se suele destacar el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, en Bolivia, lo hacemos el 11 de octubre, en homenaje a Adela ZamudioEn Juana Azurduy, en Domitila Chungara, en Bartolina Sisa, y en muchas mujeres más, los bolivianos tenemos ejemplos dignos de honrar, pero mientras exista una mujer, una sola mujer que sufra cualquier forma de discriminación, nuestra obligación con ellas sigue pendiente.Esos deben ser nuestros pensamientos irreductibles, no solamente cuando el calendario fija una fecha protocolaria para honrar a la mujer, sino todo el tiempo, porque la Patria misma, igual que la Pachamama, son, en forma simbólica, mujeres.Por eso preferimos utilizar el término “género”, para referirnos al “género humano”, en el cual varones y mujeres debemos tener los mismos deberes y derechos, sin excepciones étnicas, religiosas o ideológicas de ninguna índole.Mientras tanto, las luchas feministas continuarán, pero algún día, el día que se conviertan en “conquistas humanistas”, podremos sentir que efectivamente, aunque nos demoramos muchísimo, hemos evolucionado.Y que este comentario sirva como un modesto homenaje a las mujeres, a todas las mujeres, porque se merecen eso y mucho más. No solamente un día, sino siempre.


