Reflexiones desde el cursillo: Cristo Maestro

Su tarea es revelar las palabras que Dios le ha confiado, despertar en todos aquellos “que se pierden en vanas inquietudes, el Dios que duerme en ellos”, anunciar la salvación, esto es abatir el reino del maligno (de lo efímero, de la materia).Desde lo alto de su grandeza, Jesús invita a...

Su tarea es revelar las palabras que Dios le ha confiado, despertar en todos aquellos “que se pierden en vanas inquietudes, el Dios que duerme en ellos”, anunciar la salvación, esto es abatir el reino del maligno (de lo efímero, de la materia).Desde lo alto de su grandeza, Jesús invita a cada uno de nosotros a seguirlo, ofreciéndose como nuestro supremo modelo; por eso ha pasado por todas las pruebas del hombre que lucha.Si no hubiera sido símil a nosotros, no podría llegar a nuestros corazones, con tanta seguridad y ternura, ni podría ser el modelo de nuestra vida.Como discípulos de Jesús debemos peregrinar desde la realidad hacía el ideal; hay que poner en juego todos los recursos para trasladar el ideal que soñamos a la realidad que vivimos.De ahí que sea necesaria nuestra acción. En la economía de la Redención es decir en los planes redentores de Cristo, figura como elemento necesario tu acción.Dios podría hacer, que todo amaneciera un día en cristiano. Pero...¡no esperes ese día!Las soluciones mesiánicas son excesivamente cómodas para que sean dignas de un Mesías que quiso empeñarlo todo, darlo todo, darse todo.Muchas cosas que se pierden, no se pierden por El, ni se pierden por sí, solo por ti se pierden, por tu indolencia. “Id pues anunciad la buena nueva a toda criatura”.¿Seguirá cayendo sobre el pedregal la palabra del Señor?Dios es tan bueno que, pudiendo hacerlo todo, prefiere que tú tengas el mérito de haberlo ayudado, aunque las cosas le resulten por ti menos bien, más lentas, más engorrosas, más complicadas.Cuando Cristo planeaba su Iglesia, pensaba en la forma de conseguir muchos cristos: almas que reunieran sus méritos a los suyos infinitos, en la trama de la redención universal.Quiso hacer que muchos hermanos tuviéramos la gloria de haber contribuido, a lo que Él hubiera podido lograr sin complicaciones.“El don que cada uno haya recibido, pónganlo al servicio de los otros”“Ha llegado el momento de la acción”.Dile ahora mismo “Heme aquí Señor”.Y da un paso adelante e incorpórate a la salvación del mundo. Desde ahora....Hoy mismo.¡No hay tiempo que perder!


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