Nuestros buenos vecinos del sur

Hasta hace unos años, antes de que se impusieran con fuerza las “modas” gringas, solíamos decir que en Bolivia fuimos “destetados” con sambas argentinas. Hasta la palabra “argentina” deriva del nombre químico de la plata, esa plata que salió de Potosí y se fue a Europa por ese...

Hasta hace unos años, antes de que se impusieran con fuerza las “modas” gringas, solíamos decir que en Bolivia fuimos “destetados” con sambas argentinas. Hasta la palabra “argentina” deriva del nombre químico de la plata, esa plata que salió de Potosí y se fue a Europa por ese rio.Argentinos han sido, también, muchos personajes que han influido en la vida boliviana, desde antes que fuéramos una república independiente (¿lo somos?) y cuando se conocía a estas tierras como el Alto Perú.De la Argentina han llegado hace muchos años corrientes integracionistas, incluyendo aquella que Manuel Ugarte hizo conocer en todo el continente con el apelativo de Patria Grande, por la cual muchos latinoamericanos seguimos hoy luchando.Hoy, la Argentina está inmersa en los últimos días de agitación electoral y su presidenta, Cristina Fernandez de Kirchner pasa por un momento difícil debido a quebrantos en su salud. Ya el presidente boliviano le hizo llegar palabras de solidaridad. Como debe ser.Pero eso no es todo. Hoy, precisamente, se cumplen 45 años desde cuando otro argentino, Ernesto Guevara de la Serna, más conocido como Che, murió en La Higuera, cerca de donde lideró un movimiento guerrillero.Mucho se ha escrito sobre el Che, y mucho de lo escrito es mitología. Lo evidente es que ese argentino conocía bien este continente, que lo recorrió hasta en motocicleta, montado en la cual llegó a Bolivia en 1952, casualmente cuando nuestro país vivía un momento crucial de su historia.El Che ya es parte de esa misma historia y no solo de la parafernalia de afiches y camisetas que multiplicaron su imagen y la regaron por todo el mundo. Muchas de las causas por las cuales luchaba el Che están aún pendientes en este nuestro continente que no es ancho ni ajeno.Por eso, es pertinente rescatar las motivaciones que impulsaron a ese argentino, que se consideraba cordobés y hablaba con ese acento que tanto se parece al que tenemos también los tarijeños.Se puede discrepar con los métodos de lucha, pero no con las motivaciones porque Latinoamérica está todavía en mora de realizar las fundamentales reformas que necesita para ocupar el lugar que se merece en este mundo de costumbres globalizadas.Es pertinente, también, cuando se habla de la Argentina y de los argentinos, tener claro el contexto y rescatar “nuestros” valores compartidos, para demostrar que no somos ni un pueblo enfermo ni los bárbaros, como pretendieron definirnos los alienados por el Eurocentrismo.Para, además de desearle mejoría a la presidenta Fernandez y de recordar a Guevara de la Serna, debemos tener presente que en Latinoamérica el cambio, muchos cambios, están aún pendientes de realizar y hacerlo es obligación también “nuestra”.


Más del autor