Seguridad y soberanía alimentaria
Según datos de la agencia de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO, en el mundo una de cada ocho personas está padeciendo hambre. En ese contexto, gobiernos de unos 40 países debaten sobre la seguridad alimentaria.En Bolivia, hace aproximadamente un mes, en otro evento,...
Según datos de la agencia de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO, en el mundo una de cada ocho personas está padeciendo hambre. En ese contexto, gobiernos de unos 40 países debaten sobre la seguridad alimentaria.En Bolivia, hace aproximadamente un mes, en otro evento, se sostuvo que, a pesar de tener la capacidad de cubrir su mercado de alimentos y ser autosuficiente, el país está importando un 25,7 por ciento de cereales para atender su demanda. Por su lado, el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), señaló que el 2012 la producción de trigo fue de 251.820 toneladas, y cubrió sólo el 39 por ciento del total demandado por el país, estimado en 650.000 toneladas. El resto tuvo que importarse.El evento en Bolivia fue organizado por la Asociación de Proveedores de Insumos Agropecuarios y allí se manejaron los datos que ya había hecho conocer la FAO y que seguramente, cuando termine la reunión en Roma serán ampliados.Recordamos haber comentado en aquella oportunidad la conveniencia de analizar tanto la Seguridad Alimentaria, como la Soberanía Alimentaria, que es la capacidad de cada país para atender la alimentación de su propio pueblo, antes que los agronegocios, ahora globalizados.Se decía en aquella oportunidad que si bien hoy “existen en Bolivia niveles óptimos de exportación de soya, no sucede lo mismo con el trigo, el arroz y la papa”, por ejemplo, ya que estos alimentos son traídos de países vecinos para satisfacer la demanda interna. Hasta donde sabemos, en la actual reunión en Roma se discute sobre las consecuencias de la volatilidad de precios sobre la inflación, las reservas de divisas, ingresos fiscales y crecimiento económico, además de la especulación y su regulación.Un aspecto crucial lo constituyen los mil trescientos millones de toneladas de alimentos que se desperdician anualmente y esto es intolerable en un mundo en el que tantos millones de personas pasan hambre.El director general de la FAO, el brasileño José Graziano da Silva, urgió a agricultores y pescadores, procesadores de alimentos y supermercados, gobiernos y consumidores “a hacer cambios para evitar en primer lugar que ocurra el desperdicio y reciclar cuando no podamos impedirlo”. En un manual de recomendaciones de la FAO, que existe hace ya bastante tiempo, la organización afirmó que “los consumidores no logran planificar sus compras, compran en exceso, o reaccionan exageradamente a las fechas de caducidad y consumo preferente de los productos”.Como ya en otras oportunidades dijimos, citando al escritor Eduardo del Rio García, (Rius) “La panza es lo primero” y por eso priorizamos los eventos de la FAO en Roma, antes que la pérdida de Gobierno en Washington u otros temas que están “de moda”.Por eso mismo estaremos pendientes para conocer las conclusiones de lo que se hable en Roma.


