Mucha historia juntos
Esa misma Standard Oil es la que tuvo ingrata participación en la Guerra del Chaco, de la cual los bolivianos nunc a olvidaremos que estuvo íntimamente ligada con el petróleo, ese petróleo que hemos nacionalizado ya varias veces.Cuando nacía el Pacto Andino, hace más de medio siglo, Bolivia...
Esa misma Standard Oil es la que tuvo ingrata participación en la Guerra del Chaco, de la cual los bolivianos nunc a olvidaremos que estuvo íntimamente ligada con el petróleo, ese petróleo que hemos nacionalizado ya varias veces.Cuando nacía el Pacto Andino, hace más de medio siglo, Bolivia y Ecuador, como países de “menor desarrollo relativo” fueron escogidas para liderar el desarrollo de la petroquímica en la región, el Ecuador algo avanzó, nosotros seguimos esperando y “soñando” con la petroquímica.En 1972 Ecuador creó CEPE, la Corporación Estatal Petrolera Ecuatoriana (actualmente Petroecuador) y emprende el camino hacia la adquisición, paso a paso, de las acciones mayoritarias del Consorcio Texaco – Gulf.A la Gulf podríamos dedicarle también, en Bolivia, un extenso capítulo, pero este comentario no pretende ser histórico, sino ocuparse de lo actual y del futuro, que es de lo que hablaron estos días los presidentes Evo Morales y Rafael Correa.Los mandatarios se comprometieron a impulsar la creación de un observatorio “para vigilar en América Latina si las petroleras incumplen inversiones, contaminan o tienen demandas de arbitraje contra los Estados”.Morales destacó que la propuesta de crear ese observatorio es una idea “excelente” que debería debatirse a nivel de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), porque, según dijo, los pequeños países son “víctimas” de las empresas petroleras.“Cualquier empresa si invierte en otro país tiene que someterse a las normas de ese país y aquí nos quieren llevar a arbitrajes. Por supuesto, nosotros hemos denunciado eso y esa es la batalla con algunas empresas”, señaló el mandatario boliviano.No solamente en la Celac, sino en todos los escenarios de integración latinoamericana, se debe buscar unidad para enfrentar el desafío que significan para las naciones las operaciones de las corporaciones “transnacionales”, especialmente las petroleras, pero no sólo ellas.El modelo de mercado teologizado, que es el que está ahora también globalizado, nos obliga a buscar y encontrar nuevos modelos de orden internacional, especialmente entre las naciones que tenemos mucho en común, como las naciones bolivarianas.No se trata “simplemente” de integrarnos para incorporarnos al modelo neoliberal mercantil todavía dominante, sino de recuperar nuestra identidad ecuménica y sumar fuerzas suficientes como para insubordinarnos.Por supuesto que hay muchas dificultades para llegar a esa anhelada Patria Grande, pero es también cierto que la voluntad de construirla se fortalece con cada nueva agresión que sufrimos, de las corporaciones transnacionales o de los centros de poder hegemónico.Centros de poder que se están resquebrajando, mostrando inocultable obsolescencia, pero de ese tema tendremos que ocuparnos luego, pasado el lunes, que es día “clave” para el gobierno estadounidense.Por ahora congratulémonos con la visita del presidente Correa y le deseamos éxito en su conflicto con Chevron.


