Entre el Papa y Capriles
Al pontífice católico lo sigue en forma permanente una nube de periodistas y con seguridad que su visita al Brasil tendrá magnífica cobertura de los medios y tendremos abundancia de noticias sobre el evento.Lo que intriga es qué fue a hacer en Chile el político derechista, Henrique...
Al pontífice católico lo sigue en forma permanente una nube de periodistas y con seguridad que su visita al Brasil tendrá magnífica cobertura de los medios y tendremos abundancia de noticias sobre el evento.Lo que intriga es qué fue a hacer en Chile el político derechista, Henrique Capriles, derrotado en las últimas elecciones presidenciales, pero protagonista tenaz de una terca inconformidad, que lo está llevando a visitar países de la región, y a crearle problemas a sus gobernantes.Capriles estuvo en Colombia y provocó malestares previsibles, aunque entre Colombia y Venezuela existen magníficas relaciones, aunque uno de los países esté en Mercosur y el otro en la recién creada Alianza del Pacífico.En el antiguo estilo de la literatura policial, se preguntaría uno: ¿A quién beneficiaría que Colombia y Venezuela dañen su amigable relación? La respuesta es obvia: Beneficiaría a Washington, por supuesto.No es casualidad que precisamente Chile, país que Capriles acaba de visitar, sea uno de los más entusiastas impulsores de esa “Alianza”. Todo Chile no, pero sí su actual presidente, Sebastián Piñera.Cuentan las crónicas periodísticas que si para algo sirvió la visita de Capriles a Chile fue para aumentar la impopularidad que ya tiene Piñera, con quien parece que finalmente Capriles no se pudo entrevistar.Hubo una ruidosa manifestación de repudio del pueblo chileno a la visita de Capriles. Un concejal que participó en ella dijo que la movilización era “una muestra de repudio a un criminal, a un antipatriota, que perjudica no tan solo a Venezuela, sino también a toda América Latina.De Chile, Capriles tenía programado viajar al Perú, otro de los países integrantes de la cuestionada Alianza Para el Pacífico, que precisamente nació allá, en los últimos días del gobierno de Alan García.A Bolivia con seguridad no vendrá, porque nuestro país ya consolidó su pertenencia al otro bloque de integración regional, a Mercosur y es casi imposible que se incline hacia el que llaman “del Pacífico”, porque nuestro acceso a ese océano está bloqueado hace más de 130 años.Como yapa, mencionemos que simultáneamente con la poco grata visita de Capriles, renunció el candidato de la derecha, Pablo Longueira, menos de un mes después de que se impusiera en unas elecciones primarias en las que la gran ganadora fue la ex presidenta y representante del grupo de la Nueva Mayoría, Michelle Bachelet.De manera que en ese costado, o sea al oeste, las cuestiones políticas no se pintan muy claras, mientras que al otro lado, en el Brasil, veremos mañana si la visita papal contribuye a calmar los ánimos, que también estuvieron alborotados.Está visto que tendremos un resto de mes sumamente intenso.


