¿Conocemos a Cristo?
Para conocerlo debemos deleitarnos en la lectura de la Biblia del Nuevo Testamento, a través de sus enseñanzas, de sus ejemplos, de sus actitudes, vamos a ir formándonos en el conocimiento de su persona, vamos a aprender a conocerlo mejor, porque según sus actitudes y sus palabras nos daremos...
Para conocerlo debemos deleitarnos en la lectura de la Biblia del Nuevo Testamento, a través de sus enseñanzas, de sus ejemplos, de sus actitudes, vamos a ir formándonos en el conocimiento de su persona, vamos a aprender a conocerlo mejor, porque según sus actitudes y sus palabras nos daremos cuenta de quién y de cómo es Jesús. Jesús un ser humano y divino que nos trae la solución para un mundo tan deshumanizado, tan materialista, tan indiferente al dolor ajeno, tan tranquilo ante la injusticia. Hoy la corrupción es el traje de moda que se lo luce con naturalidad, la hipocresía se dibuja en la mayoría de los rostros, la sonrisa falsa, el halago fácil para todos aquellos que gozan de fama de adinerados.En todos los ambientes, en las ciudades y en el campo se campea todo este bagaje de egoísmo, de traición y sobretodo el ansia de poder y el ansia de tener más.Digo esto porque la humanidad se ha desbordado en el desenfreno, entonces ¿cómo querer conocer y seguir a ese Jesús que siendo Todopoderoso vino a servir y no a ser servido? ¡Cómo querer seguir sus pasos que nos conducen a la solidaridad, cómo si Él nos dice que no se puede servir a dos señores a Dios y al dinero! Y su único camino es el amor. Es difícil seguir a un Dios que nos señala el camino correcto, a buscar nuestro objetivo pero no por medios ilícitos, sin pisar al prójimo, sin dañar, sin calumniar, sin despojarlo de sus bienes.Es difícil seguir a un Dios que nos grita desde adentro que no engañemos, que frenemos nuestra lengua, que compartamos el pan.Es difícil querer conocer profundamente a un Dios que nos pide elegir el camino estrecho y no el camino ancho lleno de halagos, de vida fácil, sin compromisos, sin sacrificio, sin compartir, sin dar sino solo recibir.Pero no olvidemos que al final del camino todo lo logramos si conseguimos riquezas, “amigos”, poder, caerán en mil pedazos porque nos daremos cuenta que nunca nos trajo la verdadera felicidad y ya casi llegando al momento de presentarnos ante Dios, nuestras manos estarán completamente vacías y nuestro corazón también. Cristo es un Dios vivo y actual, incapaz de pasar a la lista de los muertos, por eso es el resucitado, el presente, y no deja de ser un hoy continuo, es la fuente siempre viva.Puede cambiar la arquitectura de la fuente, pueden cambiar las personas y los cántaros que vienen a recoger el agua; pero el manantial es siempre una corriente de vida, que se hace indispensable al hombre de cada generación.¡Busca ese manantial y ya no tendrás sed!


