Tiempos de desorden… y de cambio
Vamos con calma. Por definición, el desorden es una experiencia en la que las cosas o partes de un todo están en un lugar que no corresponde. Por ese camino podemos analizar el orden internacional actual, de lo económico, de lo político y de lo que sea y siempre llegaremos a esa rotunda...
Vamos con calma. Por definición, el desorden es una experiencia en la que las cosas o partes de un todo están en un lugar que no corresponde. Por ese camino podemos analizar el orden internacional actual, de lo económico, de lo político y de lo que sea y siempre llegaremos a esa rotunda conclusión: Es tiempo de cambiar.Veamos ahora, antes de continuar, qué se entiende por cambio. Cambio es el concepto que denota la transición que ocurre de un estado a otro, por ejemplo: el concepto de cambio de estado de la materia en la física (sólido, líquido y gaseoso) o de las personas en su estado civil (soltero, casado, divorciado o viudo).Crisis es ese tiempo en el cual no se ha concretado el cambio, porque lo antiguo, que ya no funciona, sigue vigente y lo nuevo no se logra imponer, a pesar de que su beneficio es evidente. Eso es crisis, y debería ser pasajera, porque si el cambio se demora mucho puede llegar muy tarde.De ahí nace el concepto de “revolución”, porque si bien la evolución también implica cambio, cuando está muy demorada adquiere vigencia esa otra idea: la Revolución, que no es sino un cambio inmediato o transformación radical y profunda respecto al pasado.En una revolución (y volvemos a la enciclopedia) “se pueden producir cambios políticos y sociales de forma rápida y hasta violenta, con la participación de amplios sectores de la población, como lo fue en la Revolución Francesa, la mexicana o la rusa”Como estamos, nos guste o no nos guste, en un mundo “globalizado”, corresponde analizar los conceptos de orden, de desorden, de cambio y de revolución en una escala mundial y pensar en un verdadero Nuevo Orden Mundial.Esta expresión, correspondiente al actual orden mundial aparece en el documento de los Catorce Puntos del Presidente estadounidense Woodrow Wilson haciendo un llamado después de la Primera Guerra Mundial para la creación de la Liga de Naciones, antecesora de las Naciones Unidas.La frase fue usada con cierta reserva al final de la Segunda Guerra Mundial cuando se describían los planes para la creación de las Naciones Unidas y los Acuerdos de Bretton Woods, donde nacieron el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.Hoy, donde sea que fijemos la atención, en Europa, en Egipto o en Brasil, sin mucho análisis encontraremos que ese es el orden mundial que actualmente está en crisis, es el decir, el que hay que cambiar.Como decíamos ayer aquí mismo, nosotros deberíamos cambiar también el flujo y el destino de nuestras Reservas Internacionales Netas, en vez de seguir clamando por inversiones externas de muy dudoso beneficio.Hay mucho que cambiar. Y es urgente.


