Snowden, las RIN y los agravios a Bolivia

Ha quedado claro, a estas alturas, que el avión presidencial de Bolivia goza de inmunidad e inviolabilidad, al considerarse una extensión territorial a la que se le aplican los tratados internacionales sobre la materia.El rol vergonzoso de los gobiernos de Francia, España, Portugal e Italia,...

Ha quedado claro, a estas alturas, que el avión presidencial de Bolivia goza de inmunidad e inviolabilidad, al considerarse una extensión territorial a la que se le aplican los tratados internacionales sobre la materia.El rol vergonzoso de los gobiernos de Francia, España, Portugal e Italia, que ha permitido visibilizar la profundidad de su sometimiento a los intereses económicos y estratégicos de Estados Unidos, en detrimento de sus propios pueblos, ha abochornado e indignado a la inmensa mayoría de sus mismos ciudadanos, que, además, se sintieron poco antes víctimas directas del masivo espionaje revelado por Edward Snowden, el contratista norteamericano que, trabajando para los organismos de inteligencia su país, puso de manifiesto la vulnerabilidad de todos los ciudadanos y empresas del mundo que utilizan la red internet y sus servicios asociados.Pero, frente a la respuesta suramericana, se ha reiterado la soberbia europea. Sus gobiernos no están dispuestos a disculparse de las ofensas y las violaciones a tratados internacionales. Los gobernantes reunidos en Cochabamba, advirtieron que, en su próximo cónclave, previsto para mediados del presente mes de julio en Montevideo, Uruguay, evaluarán las medidas adicionales a adoptarse en caso de que los países europeos no expresen sus disculpas. ¿Cuál debe ser una medida eficaz que defina, a su vez, la consolidación inmediata de Unasur como bloque económico y político regional frente a lo que se ha considerado no sólo un agravio a Bolivia, sino también a todos los países suramericanos?Las sanciones con efectos económicos son las más eficaces. El conflicto podrían ser el que hacía falta para acelerar las operaciones del Banco del Sur, entidad que debiera ser la receptora de las reservas internacionales de divisas de los países miembros de Unasur, que al presente, paradójicamente, las tienen prestadas a Francia, Italia, España y Portugal, así como a Estados Unidos.Esas reservas, cuantificadas en 726 mil millones de dólares para todos los países latinoamericanos, de los cuales casi 600 mil millones están concentrados en los países miembros de Unasur, están actualmente, en un 98%, prestadas a las economías y bancos de, precisamente, Francia, Italia, España, Alemania, Japón y Estados Unidos, entre otros. Alimentan y financian esas economías deficitarias.En la coyuntura geopolítica actual, en la que, además, se están definiendo tendencias de predominio tecnológico e industrial entre polos continentales (eso explica también la intensidad y extensión de los programas de espionaje cibernético develados por Snowden, y que apuntan al robo de secretos industriales y tecnológicos entre países), resulta inaplazable la repatriación de esas cuantiosas reservas que, desde hace décadas, alimentan el sistema de acumulación y desarrollo tecnológico europeo y estadounidense, a la vez que, contradictoriamente, perpetúa el retraso en nuestros propios países, siempre carentes de capital orientado al desarrollo.El Banco del Sur puede movilizar parte de esas reservas en proyectos de infraestructura y desarrollo tecnológico e industrial de alcance suramericano, dándole sustancia al mismo pacto constitutivo de Unasur, asediado por el Pacto del Pacífico. Montevideo debe ser, en consecuencia, el escenario de ese paso histórico este próximo 12 de julio. Ninguna otra respuesta será mejor entendida y de mayor beneficio para nuestros propios pueblos. Caso contrario, la Declaración de Cochabamba quedará como simpático cuanto inútil testimonio escrito con pretensiones de soberanía regional.


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