¡Felicidades, Tarija!
Si la destinaria del regalo es, por ejemplo, la madre el 27 de mayo se pondrá especial cuidado en que el regalo sea, además, útil (a los padres se les suele regalar corbatas, pero ese es otro cuento). ¿Qué se le podría regalar a Tarija, además de las ofrendas florales, las marchas y...
Si la destinaria del regalo es, por ejemplo, la madre el 27 de mayo se pondrá especial cuidado en que el regalo sea, además, útil (a los padres se les suele regalar corbatas, pero ese es otro cuento). ¿Qué se le podría regalar a Tarija, además de las ofrendas florales, las marchas y desfiles y los consabidos discursos? Tenemos algunas ideas. Ya la generosa naturaleza le regaló al departamento gas de petróleo, en tal cantidad como para convertir a Tarija en un “polo de desarrollo”, pero no con la extracción del recurso, “sin medida ni clemencia”, sino con la industrialización. Con el mentado y esquivo valor agregado. Eso es muy importante, pero de ninguna manera es sencillo. Industrializar Tarija puede tener muchos sinceros apoyos, pero con seguridad que tendrá también opositores. Y hay que vencerlos de buena manera. Además del recurso natural, se necesita, para crear valor agregado con el gas, recurso humano bien calificado y recursos de capital que sean accesibles y no tengan costos prohibitivos. Que sean recursos realmente “de fomento” para la actividad empresarial. En algunas áreas específicas de su economía ya los tarijeños lo están haciendo muy bien y el “clúster” vitivinícola es un ejemplo que hemos mencionado varias veces y muchas veces hemos recomendado imitar. Una política atinada en cuanto a los principales insumos industriales es también recomendable. Una eficiente provisión de energía eléctrica, por ejemplo y para eso ya está lo más importante: el gas. Así, con recursos naturales bien aprovechados, con recursos humanos capacitados y eficientes y con insumos indispensables el mejor regalo para Tarija sería ideal, porque, como dijo algún poeta “si es cierto lo que se espera, es un consuelo, en verdad, pero, siendo una quimera, es tan frágil realidad, quien espera…desespera.”. Pero no debemos desesperar, aunque algunos manejos del potencial tarijeño sean realmente desesperantes, como el de las políticas camineras. Ya habrá tiempo para seguirnos ocupando de eso. Es nuestro oficio. Por ahora, a esta bella tierra y a los chapacos, por nacimiento o por adopción, vamos sinceramente a desearles felicidades, porque se lo merecen. Nos lo merecemos, y en este caso no es falta de modestia. Que vengan ahora los discursos, las promesas y los compromisos, pero los verdaderos regalos son las obras y no las palabras. Por muy bonito que estas suenen. Por eso, con esperanza, seguiremos esperando, porque no estamos hablando de quimeras. ¿Cierto?


