El respeto a la vida

Toda persona humana, por haber sido creada a imagen y semejanza de Dios y estar llamada a una relación única e irrepetible de dialogo con El, es el fin por si mismo y en si mismo.Todo hombre tiene el derecho al reconocimiento de su dignidad, la sociedad es para el hombre y no el hombre para la...

Toda persona humana, por haber sido creada a imagen y semejanza de Dios y estar llamada a una relación única e irrepetible de dialogo con El, es el fin por si mismo y en si mismo.Todo hombre tiene el derecho al reconocimiento de su dignidad, la sociedad es para el hombre y no el hombre para la sociedad, por consiguiente todo poder público tiene el deber de garantizar los derechos de una persona.El movimiento democrático consiste en reconocer la dignidad de los hombres independientemente de la raza, del sexo, de la edad, de la religión, de la cultura o de la condición social.La declaración universal de los derechos del hombre aprobada por Naciones Unidas en 1948 ha declarado esta verdad.La encíclica Evangelium vitae, denuncia que existen leyes que niegan el derecho a la vida, en particular en los momentos más significativos de la existencia, como son el nacimiento y la muerte, hay quienes corren riesgos y ven menospreciados su derecho a la vida, son los niños no nacidos aún, los ancianos y los enfermos terminales. Para un futuro de justicia social, es necesario descubrir de nuevo la existencia de valores humanos y morales, que expresan la dignidad de la persona.El estado debe respetar, reconocer y promover estos valores. El primero de estos valores es el derecho a la vida, por eso el mandamiento “No matarás” es el contenido mismo de la alianza de Dios con la humanidad después del Sinaí (Ex.20,16). En el nuevo testamento Jesús confirma la enseñanza de este mandamiento, al enseñarnos a amar; lo que significa un no a la venganza, un no a “ojo por ojo y diente por diente” sino  a amar a todos inclusive a nuestros enemigos (Mat.5,44).El requisito para entrar al reino de los cielos es amar; lo contrario de odiar, porque el odio genera la violencia y la muerte.Hoy en que la violencia ha alcanzado porcentajes tan elevados y ha arrasado como un huracán con la paz de las personas, de las familias y de las naciones, es cuando debemos prestar atención a las palabras de Dios, hoy que este mandamiento se hace más actual que nunca: “No matarás”, es necesario detenernos y reflexionar en lo que este mandamiento significa y profundizar en que forma en este tercer milenio matamos a nuestro prójimo, con las armas, con el poder, utilizando las mismas leyes.También destruimos a las personas con el odio, la calumnia, el engaño, la mentira y toda clase de maldades, que aplastan a nuestro prójimo.Mi egoísmo, mi indiferencia pueden sumir a los mas pobres en el hambre y la desesperación, por eso el eco de las palabras de Jesús llega a nosotros, cuándo repite a través de los siglos “Quién dice que me ama y odia a su enemigo es un mentiroso”.En la perspectiva del tercer milenio de la era cristiana, la iglesia invita a mirar y escuchar las palabras de Aquél que es la fuente de la vida, a Aquél que con su sacrificio en la cruz, ha mostrado el valor incomparable que tiene toda vida humana, a los ojos de Dios.


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