Un canal que dará mucho qué hablar

Pero luego Panamá dejo de ser departamento colombiano, “gracias” al separatismo, que estuvo si no concebido por lo menos muy apoyado desde Washington, porque eran los barcos gringos los que más se favorecerían con la nueva ruta naviera entre el Este y el Oeste de la nueva nación.Todo eso...

Pero luego Panamá dejo de ser departamento colombiano, “gracias” al separatismo, que estuvo si no concebido por lo menos muy apoyado desde Washington, porque eran los barcos gringos los que más se favorecerían con la nueva ruta naviera entre el Este y el Oeste de la nueva nación.Todo eso nos sirve para ponernos a pensar en los peligros del “separatismo” que no es, además, una técnica nueva para dominar. Recordemos cómo en la antigua Grecia ya Licurgo enseñaba que para reinar lo mejor es dividir.Y ahora, son los intereses taiwaneses los más interesados en un nuevo canal, esta vez atravesando otro país: Nicaragua. Eso es algo que hay que considerar primero, porque la empresa contratada por Nicaragua para el mega proyecto canalero es china, pero de Taiwán. Aclarémoslo:China no tiene relaciones diplomáticas con Nicaragua pues este es uno los últimos países que siguen reconociendo a Taiwán. Por eso, el gobierno de Beijing ha dicho que no avala la negociación con la empresa de Wang, con la que niega tener vínculo alguno. Eso resulta muy llamativo si se tiene en cuenta que el Estado participa prácticamente en toda la economía china. Eso no quiere decir que el coloso asiático no tenga interés en un canal nicaragüense. El comercio entre América Latina y el Imperio del Centro tuvo un incremento anual superior al 30 por ciento durante la última década, la región es uno de sus grandes proveedores de materias primas y manejaría zonas francas, puertos de aguas profundas y el tránsito de mercancías en el corazón de América.Parte de esta argumentación fue publicada por el columnista Gabriel Peña en la revista Semana  Además, en el ajedrez geopolítico, China – dice- también movería sus fichas en países que eran considerados hasta hace poco como el patio trasero de Washington.Pero las conjeturas no terminan ahí. Las aguas del lado este en el proyectado nuevo canal han sido parte de un antiguo litigio entre Nicaragua y Colombia, la “antigua dueña” de Panamá y ahora serían  nicaragüenses por mandato de la Corte Internacional de Justicia, la de La Haya, donde Bolivia también tiene un tema pendiente.En resumen, no son pocas ni irrelevantes las razones por las que Bolivia, despojada de su acceso al mar, debe interesarse mucho por lo que está sucediendo para hacer un nuevo vínculo entre el Océano Atlántico y el Pacífico.Son asuntos sumamente delicados que atingen a la geopolítica, para lo cual se supone que debemos tener en nuestro país por lo menos algunos expertos.Esperaremos prudentemente, para conocer sus opiniones, antes de continuar con las nuestras. Esperamos que no se demoren mucho.


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