El fin de los secretos

De Edward Snowden sabemos que El Departamento de Estado ha solicitado a Hong Kong su extradición porque “filtró a la prensa los programas de vigilancia masivos del Gobierno de Estados Unidos”. La reclamación incrementa la presión sobre las autoridades de la región autónoma china, luego...

De Edward Snowden sabemos que El Departamento de Estado ha solicitado a Hong Kong su extradición porque “filtró a la prensa los programas de vigilancia masivos del Gobierno de Estados Unidos”. La reclamación incrementa la presión sobre las autoridades de la región autónoma china, luego de que la petición de detención de Snowden se dio a conocer el pasado viernes.“Al contrario de lo que decían algunas informaciones, no ha sido arrestado ni está bajo protección policial sino en un lugar seguro de Hong Kong”, afirma un periódico chino diario en un artículo en el que recuerda que Snowden no tiene pensado huir de la ciudad. Quizás este caso, así como el de Julián Assange, en Londres y pendiente de asilo en el Ecuador, habrían pasado desapercibidos hace unos años, porque la información circulaba en forma mucho más restringida y el secretismo era práctica perversa, pero poco conocida.Gracias principalmente a la nueva tecnología de comunicación, manejada no solo por los “autorizados” sino por rebeldes como Assange y Snowden, la situación ha cambiado y podemos hablar que en la práctica ya no existe el viejo orden internacional de la Información, que provocó hasta sesudos estudios en la Unesco.No se ha llegado, por supuesto, al fin de la historia, como Francis Fukuyama y sus seguidores creyeron, pero es indudable que estamos llegando al fin del secreto como arma no solo defensiva sino muy a menudo agresiva de los gobiernos contra la sociedad civil.Antes de concluir digamos algo sobre el ex presidente peruano Alejandro Toledo de quien la BBC, que es una fuente noticiosa de aceptable confiabilidad, dijo deberá declarar el próximo 15 de julio por un caso de corrupción en el que está implicada su suegra, quien compró casas por un valor superior a cinco millones de dólares.Las autoridades peruanas –sigue la noticia- pretenden averiguar cuál es el origen de ese dinero ya que sospechan que podría provenir del lavado de activos. No es un caso excepcional entre quienes manejan fondos públicos, es decir “dinero de todos” como si fuera “dinero de nadie”.Lo destacable es que los manejos que ahora se atribuyen a Toledo se hayan mantenido en secreto más de doce años, porque él dejó el gobierno en el 2006. Pero, reiteramos, no hay secreto que dure cien años.En lo que a nosotros corresponde, tenemos aún mucho que averiguar y conocer, también sobre el patrimonio de antiguos gobernantes que por ahora están en una “especie de asilo”, con motivaciones que, por supuesto no se parecen en nada a las de Julián Assange ni a las de Edward Snowden.Esperamos que no solo se destapen viejos secretos, sino que hasta el “secretismo” desaparezca, por el bien de todos.Y siempre estaremos pendientes para esa clase de “destapes”. Podríamos alquilar balcón.


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