La información vigilada
No fue solamente la gripe, sino el que la China construirá un canal interoceánico que competirá con el de Panamá, que todos sabemos que era una provincia colombiana, hasta que los gringos resolvieron “separarla” para hacer ese canal, que tanto necesitaban. (No los panameños ni los...
No fue solamente la gripe, sino el que la China construirá un canal interoceánico que competirá con el de Panamá, que todos sabemos que era una provincia colombiana, hasta que los gringos resolvieron “separarla” para hacer ese canal, que tanto necesitaban. (No los panameños ni los colombianos, sino los gringos).Pero al gobierno gringo parece que más que lo del canal le inquietan las redes sociales y otras formas de comunicación electrónica moderna, porque solicitaron datos de unos 19 mil usuarios de la red social Facebook y de casi 32 mil clientes de la compañía informática Microsoft en el segundo semestre del pasado año.Según una agencia la noticia trasciende en el contexto de un nuevo escándalo de espionaje que sacude a Washington, tras filtrarse que la NSA (Agencia de Seguridad Nacional) utilizó un programa de vigilancia secreto para examinar información, correos electrónicos y vídeos, tanto de sus ciudadanos como de extranjeros, que involucra a personas de hasta 35 países.En otra agencia, simultáneamente, se dice que las empresas Google, Facebook o Microsoft, están acusadas de “ceder información al Gobierno”, lo cual no las deja bien paradas que digamos y ellas cuidan mucho su imagen.Privacidad del usuario o seguridad nacional. Ese es el dilema. Las principales compañías tecnológicas, aquellas que albergan una ingente cantidad de información sobre millones de usuarios, han estado involucradas en un programa de espionaje de la (NSA), lo que ha reabierto el debate sobre la protección de datos.Este último tema, extrañamente, no tiene en el buscador Google tantas “fuentes” como las que tiene, por ejemplo, el rebrote de la gripe AH1N1, pero, de todas maneras, Google, Microsoft, Facebook y otras empresas han quedado bajo escrutinio tras las revelaciones de periódicos ingleses sobre su papel en un programa de espionaje.Eso no acaba ahí, por supuesto, porque entretanto estamos a dos días de que se cumpla un año desde que Julián Assange solicitó asilo en la embajada de Ecuador, en Londres, porque se sintió víctima de las autoridades gringas por lo que reveló en Wikileaks.El canciller ecuatoriano ya informó que su país ha solicitado permiso al gobierno inglés, para que Assange pueda salir de Inglaterra y, nos imaginamos, trasladarse al Ecuador, asilado. Como si fuera poco, está el caso del otro revelador de secretos oficiales, Edward Snowden, también pendiente de asilo.Parece que, definitivamente, la información se ha vuelto actualmente más peligrosa de manejar que las substancias radiactivas. Algo que ya se notaba con esos grandes manipuladores de la información, como Silvio Berlusconi, dueño de un casi monstruoso poder mediático en Italia.No es el único caso. Basta acordarnos del de Rupert Murdoch, del Grupo Clarín y otros similares “poderes mediáticos”. Con seguridad seguiremos conociendo novedades sobre ellos.


