Reflexiones desde el Cursillo Nayú Alé de Leytón
A pesar de su corta vida terrenal, solo 36 años, San Antonio desplegó un apostolado misionero muy intenso, sobretodo en el sur de Francia y el norte de Italia, de una manera especial en la ciudad de Padua.En la biografía escrita por un anónimo franciscano llamada “Vita prima o Assidua” lo...
A pesar de su corta vida terrenal, solo 36 años, San Antonio desplegó un apostolado misionero muy intenso, sobretodo en el sur de Francia y el norte de Italia, de una manera especial en la ciudad de Padua.En la biografía escrita por un anónimo franciscano llamada “Vita prima o Assidua” lo define como a un hombre de gran fortaleza espiritual , que no se dejó vencer por sus limitaciones físicas, era un gran contemplativo que dedicó su vida a la búsqueda de Dios, era un evangelizador ardoroso y decidido, incansable predicador de la palabra de Dios, en su entorno suscita devoción, cálida ternura, limpia y efusiva piedad, oración confiada, expectativa creadora, fue un apasionado estudioso, un férvido cultor de la lectura divina y bien podría ser nombrado como el patrono de los teólogos orantes de la Sagrada Escritura.San Antonio se nos revela como protector y maestro, por su intercesión toda familia puede crecer en la fe, él bendice a los hijos y protege a todos los jóvenes, concede ayuda a quienes padecen enfermedad o se encuentran en el dolor y en la soledad, ampara a los esposos que están en dificultades para que no cedan ante la ilusoria solución del divorcio.Pese a que ya han pasado ocho siglos desde su nacimiento, San Antonio sigue viviendo en medio de nosotros y su acción luminosa y cálida sigue beneficiándonos.Su campo de acción no está limitado a una ciudad, a una época, todo el mundo goza de su benéfica presencia a través de un torrente inagotable de favores y prodigios.Antonio vive en el corazón de Dios, pero desde su tumba sigue irradiando sus gracias a favor de los hombres.Antonio vive en sus ejemplos de santidad, fidelidad al juvenil llamado de Dios, generosidad en su respuesta, humildad en los fracasos y en las grandezas, búsqueda plena del Reino de Dios.Antonio vive en su entrañable devoción a la Virgen María. El nos la muestra como Madre de Dios y modelo de fe.Antonio sigue viviendo en los pobres y desdichados de todos los tiempos. Los pobres y los humildes son los que más reciben el mensaje de Cristo, son los que están sedientos de la palabra de vida y de la sabiduría salvadora; los pobres, los simples, los incultos, los hombres del campo y los ancianos y no así los superfluos llenos de palabras enorgullecidos de sus riquezas o sabiduría del mundo.Antonio vive en los pobres de cada lugar del mundo, porque su amor a Dios lo plasmó en el amor a los necesitados.A un año más de la celebración de su día, busquemos en su ejemplo un camino que nos conduzca a la solidaridad con los que sufren y así recibiremos la bendición del Señor a través de Antonio porque todos los seres humanos somos necesitados del amor y de la protección de nuestro Padre Dios.


