Tres sucesos, en tres escalas
Las Protestas en Turquía de 2013 se iniciaron el 28 de mayo de 2013 en Estambul (Turquía) después de que alrededor de 50 ecologistas se manifestaran para salvar el Parque Taksim Gezi, el cual iba a transformarse en un centro comercial.Sin embargo, tras ser reprimidas violentamente por la...
Las Protestas en Turquía de 2013 se iniciaron el 28 de mayo de 2013 en Estambul (Turquía) después de que alrededor de 50 ecologistas se manifestaran para salvar el Parque Taksim Gezi, el cual iba a transformarse en un centro comercial.Sin embargo, tras ser reprimidas violentamente por la policía mediante cañones de agua y gases lacrimógenos, se ganaron la atención de las redes sociales y la sociedad turca en general, que se unió a las manifestaciones, surgiendo así un movimiento social y antigubernamental que se ha expandido a otras ciudades. Lo notable, en este caso, es la acción de las redes sociales, defendiendo un parque para que no lo “invada” un centro comercial. En nuestra región, la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe, CELAC, La Celac “ha conocido con preocupación la inclusión de Cuba en la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo que publica el Departamento de Estado” e “insta al gobierno de Estados Unidos a poner fin a esa práctica unilateral”.Revisamos la difusión mediática de esta información y solamente la encontramos en cuatro fuentes: Un periódico de Cartagena, la Agencia Cubana de Noticias, Prensa Latina y un periódico de España. Eso amerita un análisis más profundo que un simple editorial.Y a una empresa editorial, precisamente, se refiere el tercer caso, éste a escala nacional: Autoridades fiscales bolivianas, embargaron antes de ayer, jueves, la imprenta y otros bienes del periódico El Diario por una deuda tributaria equivalente a 18 millones de dólares.Inspectores del Servicio de Impuestos Nacionales custodiados por policías irrumpieron cerca al mediodía del jueves y colocaron en el frontis del edificio el precinto de “embargado” por deudas tributarias desde 2006. Hicieron lo propio con los muebles, computadoras y la imprenta que funciona en el sótano de una casa en el centro de La Paz. Esta última noticia con seguridad será la que entre nosotros tendrá más repercusiones, por aquella ya antigua tendencia de confundir libertad de prensa o libertad de expresión con libertad de empresa, esta última obligatoriamente condicionada a cumplir las leyes, es decir, pagar impuestos.Conviene recordar que El Diario hace algunos años, estuvo cooperativizado y controlado por los sindicatos de sus propios trabajadores, pero la experiencia duró poco porque fue notorio el poco respaldo a esa iniciativa que, probablemente hubiera evitado el actual embargo.Es que ese periódico, como varios otros en el mundo y especialmente en nuestra región, es mucho más que una empresa de comunicaciones. Es un actor político importante, algo que hace décadas que se maneja con mucha astucia en todo el mundo, y para modelo por ahora recordamos solamente a Berlusconi en Italia y a la Cadena Capriles, en Venezuela, de quienes ya habrá tiempo de decir algo más.


