El hambre y los alimentos
Por eso es que ayer nomas lamentábamos que una corporación transnacional como Monsanto estuviera haciendo estragos con la agricultura en Paraguay, en el Brasil, en la Argentina y también en Bolivia.Por notable coincidencia, el Papa Francisco ha estado aludiendo también al mismo tema y hace...
Por eso es que ayer nomas lamentábamos que una corporación transnacional como Monsanto estuviera haciendo estragos con la agricultura en Paraguay, en el Brasil, en la Argentina y también en Bolivia.Por notable coincidencia, el Papa Francisco ha estado aludiendo también al mismo tema y hace dos días, en una de sus ahora muy publicitadas intervenciones públicas, dijo que desperdiciar comida es tanto como robarla a los pobres y arremetió contra la “cultura del descarte”, que lleva a habituarse al despilfarro de alimentos mientras miles de personas mueren de hambre”.El Pontífice hizo esta reflexión durante su audiencia pública semanal, que presidió ante más de 90 mil personas en la Plaza de San Pedro y recordó la jornada del ambiente promovida por las Naciones Unidas, dedicada a la necesidad de eliminar los desperdicios y la destrucción de alimentos. El agronegocio, actividad ahora muy estimulada por el modelo capitalista (globalizado, además) es precisamente una amenaza contra la seguridad alimentaria, porque dedica desmesuradas extensiones de tierra cultivable a producir no lo que la sociedad necesita, sino lo que le produce a empresas como Monsanto ingentes utilidades. Y para refutar una vez más las teorías maltusianas creemos que no es que pasemos hambre “porque somos muchos”, sino que, al contrario, somos muchos porque la mayoría padece hambre, como lo afirmó en forma genial Josué de Castro en sus obras clásicas Geopolítica del Hambre y Sociología del Hambre.El hambre, entonces, es mucho más que uno de los jinetes del Apocalipsis, porque es ms bien resultado de los modelos perversos que nada tienen que ver con lo divino, sino con ambiciones sumamente humanas.Por eso insistiremos en prestarle mayor atención a la seguridad alimentaria, que debería estar sin discusiones globalizada, como ya están globalizados ejemplos tan perniciosos como Mac Donald o Monsanto.Quienes sostienen estos modelos son escuchados siempre, porque tienen poder y pueden imponer sus estilos de vida casi que en todo el planeta. Pero la voz del Papa Francisco también se escucha y no podrán decir que a él no le interesa la humanidad.Por eso le prestamos atención a lo que dijo sobre los alimentos, porque es un tema laico pero muy importante para los que son religiosos, tanto como para los que no lo somos. Por eso, en esta misma edición reproducimos otro comentario, de otra procedencia que no tiene nada que ver con el Vaticano, pero si con los agro-negocios, concretamente con Monsanto.Rematemos, entonces, con quien comenzamos este comentario, o sea con las palabras del Papa:“En el pasado nuestros abuelos estaban muy atentos a no tirar nada del alimento que sobraba. El consumismo nos ha inducido a habituarnos a lo superfluo y al despilfarro cotidiano de la comida, a la cual no podemos ya dar el justo valor, que va mucho más allá de los meros parámetros económicos”


