Cristóbal Colón
No habrán anclado, para nada su atención en la polémica trasandina entre la Presidenta Fernández y el alcalde Macri. La controversia es que la mandataria pretende desmontar el monumento a Colón y poner en su lugar otro que donara Bolivia con la representación de Juana Azurduy, guerrillera...
No habrán anclado, para nada su atención en la polémica trasandina entre la Presidenta Fernández y el alcalde Macri. La controversia es que la mandataria pretende desmontar el monumento a Colón y poner en su lugar otro que donara Bolivia con la representación de Juana Azurduy, guerrillera boliviana de la Independencia... Más allá y por sobre la controversia legal pareciera que el asunto encubre el “progre” afán de lapidar nuestras raíces exaltando sólo lo aborigen y lapidar el legado ibérico.Nos preguntamos ¿cómo la patria de Evo con tanta falencia económica se permite obsequio tan millonario? Hasta dónde el contrapunto Fenández-Macri autoriza a “desmontar” la gigantesca estatua del Descubridor cuya intuición y audacia permiten incorporar a la Historia el Nuevo Mundo y, específicamente, fundar Hispanoamérica. En la gigantesca Argentina ¿no hay espacio para ubicar la nueva escultura? El hecho impulsa a recordar que un edil retira de la Plaza de Armas de Lima el monumento de Pizarro y por las calles caraqueñas, esquizoides chavistas, hace ya un lustro arrastran busto de Colón y que los mexicanos se enorgullecen que, en su suelo, no hay ningún bronce o mármol que enaltezca a Hernán Cortés... El Instituto “Dorrego” de Revisionismo nos debe una opinión sobre la materia.


