Sobre costos y beneficios
En estos días, a pesar de la poco confiable actuación de los mercados internacionales, donde funciona más la especulación que la simple oferta y demanda, el petróleo ha tenido cotizaciones con tendencia a la baja, que comienzan a provocar reacciones.Se atribuye la tendencia a múltiples...
En estos días, a pesar de la poco confiable actuación de los mercados internacionales, donde funciona más la especulación que la simple oferta y demanda, el petróleo ha tenido cotizaciones con tendencia a la baja, que comienzan a provocar reacciones.Se atribuye la tendencia a múltiples razones, una de ellas es el menor ritmo del crecimiento económico de China, una de las naciones que más materias primas e hidrocarburos demanda (el PIB creció solo el 7,7 por ciento en el primer trimestre) pero simultáneamente en algunos países América Latina se sintió paradójicamente un casi histérico interés para vincularse con China.Por otro lado, en Estados Unidos los inventarios de petróleo están en uno de sus mayores niveles desde la década de los ochenta, por encima de los 380 millones de barriles, pero esto de ninguna manera significa que el consumo haya declinado, sino algo mucho más riesgoso.Lo que más está causando impacto en los mercados internacionales, según algunos analistas es la revolución del shale gas y el shale oíl (petróleo y gas de esquisto), que constituyen reservas de petróleo y gas no convencionales atrapadas en rocas situadas a mayor profundidad. Estados Unidos está desarrollando nuevas tecnologías para extraer esas reservas, lo que da la impresión de que eso lo llevaría a convertirse en un exportador neto de hidrocarburos, con fuerte impacto en los valores de mercado.De los altísimos costos ecológicos del petróleo y el gas de esquisto ya nos hemos ocupado y no habrá que descuidarse, porque a lo que directamente amenaza esa explotación de esquistos es al agua, que utiliza en ingentes cantidades, y que es un recurso natural más vital que los hidrocarburos.Todo esto mientras “en los altares del todopoderoso dios Mercado se proclama incesantemente la promesa de que todos los que se sometan a los mandamientos del mercado mundial serán bendecidos con la riqueza terrenal” (Beck).En el caso latinoamericano esa alucinación por el mercado impulsa las tendencias de quienes irracionalmente pretenden poner en peligro la integración regional alegando supuestos beneficios inmediatos, pero sin tomar en cuenta los correspondientes costos, que son altísimos.En nuestro país, muy pocas voces de alerta se escuchan (si es que existe alguna) a propósito de estos peligros para el medio ambiente y para la integración. Peor aún, todavía hay quienes sostienen que el petróleo y el gas de esquisto pueden ser factores de “desarrollo”.Lo cual ratifica una vez más aquello que decía Sergio Almaraz y que no nos cansamos de repetir: El petróleo es un líquido viscoso que tiene la característica de ensuciarlo todo. Especialmente las conciencias”.


