De cóndores, águilas y otras aves

Pero ahora Paraguay hace parte de lo que han llamado “Alianza del Pacífico”, que es, sin disimulos, un esfuerzo de Washington por debilitar la integración latinoamericana y, de paso, enfrentar el monumental desafío para la hegemonía  yanqui, que  ahora viene del Pacífico, concretamente...

Pero ahora Paraguay hace parte de lo que han llamado “Alianza del Pacífico”, que es, sin disimulos, un esfuerzo de Washington por debilitar la integración latinoamericana y, de paso, enfrentar el monumental desafío para la hegemonía  yanqui, que  ahora viene del Pacífico, concretamente de China y su irrefrenable potenciamiento.La Alianza del Pacífico, armada en Cali, Colombia, no es la única. En Lima, Perú, se está también armando otro experimento geopolítico, el Acuerdo de Asociación Transpacífico, del cual hacen parte Estados Unidos, Chile, México, Canadá, Singapur, Malasia, Brunei, Nueva Zelanda, Australia, Vietnam y Perú. Una mezcla abigarrada que sólo tiene como factor común el ahora muy “de moda” Océano Pacífico.Parece a primera vista muy extraño que hayan excluido de esos pactos y asociaciones al Ecuador, un país vinculado al Pacífico con mucha más nitidez que Paraguay, pero la nitidez y la transparencia es lo que menos se percibe en esas movidas geopolíticas instrumentadas desde Washington.Eso pasó, por ejemplo, con ese tenebroso plan que llamaron “Operación Cóndor”, usando impunemente y con malicia el nombre de nuestra magnífica ave andina, que todavía aparece con orgullo en varios símbolos patrios latinoamericanos.Esta vez, en los trajines por el Pacífico, se nota la actuación de la también simbólica águila estadounidense, que cada vez aletea con mayor dificultad y no por asuntos de ornitología, sino de geopolítica.En esta misma edición publicamos un análisis de dos intelectuales latinoamericanos (Ugarteche y Martínez) que orientan sus investigaciones con buen rumbo. Y no son los únicos, porque seguramente la próxima semana tendremos más sobre el tema, ya que Unasur está reuniéndose en Caracas.Todo esto nos recuerda un magnífico trabajo del alemán Ulrich Beck, quien hace ya varios años se ocupaba de lo que él mismo llamó una “política interior global”, porque sostuvo que la distinción entre política interior y exterior había quedado obsoleta.Volviendo a nuestra región, que se pretende mantener como “patio trasero” contra toda lógica, es también útil seguir de cerca las acciones del gobernante ecuatoriano Rafael Correa, porque si fue excluido por los ahora casi fanáticos devotos del Pacífico debe ser por algo.Para nosotros, a pesar de tantos gambitos geopolíticos, lo fundamental sigue siendo el pensamiento bolivariano, con el cual con toda seguridad cada vez nos aproximaremos más al anhelo de la Patria Grande.Por supuesto que el camino que nos hace falta recorrer no será llano ni  despejado, sino, al contrario, estará sembrado de dificultades.Y por eso, por ahora, dejaremos los asuntos de águilas y cóndores a otros especialistas: los ornitólogos.


Más del autor