Reconstruir la matriz de pensamiento energético
conceptualmente en gas, petróleo y energías renovables; sino urge reconstruir la matriz misma de pensamiento ideológico-político relacionado al tema.Siempre se discutió que si la política puede echar mano en temas económicos, energéticos principalmente. La respuesta es rotunda: por...
conceptualmente en gas, petróleo y energías renovables; sino urge reconstruir la matriz misma de pensamiento ideológico-político relacionado al tema.Siempre se discutió que si la política puede echar mano en temas económicos, energéticos principalmente. La respuesta es rotunda: por supuesto! Una decisión política bien definida en gas y petróleo serán pilares para el desarrollo económico boliviano, aunque parezca una exageración, por los próximos cien años.Y para que exista coherencia entre el pensamiento político, para el sector energético hace falta ver algunos números del “comportamiento” de los capitales –tanto público bolivianos, cuando privados externos o internos- que han sido invertidos en las diferentes operaciones de la siempre compleja industria de los hidrocarburos.Veamos si ese comportamiento financiero fue beneficiado –o beneficioso- por el actual esquema de pensamiento político para el sector energético: entre 2006 a 2012 se invirtió un promedio de 70 millones de dólares anuales para la exploración territorial y búsqueda de nuevos reservorios. Cualquier ingeniero geólogo y de reservorios sabe que un pozo, en promedio, puede estar en costo de operación e instalación entre 25/70 millones de dólares. Saque sus cuentas: significa que la actividad sino la más importante la más urgente que es exploración apenas se le destino una cifra, en promedio, que en términos de economías a escala no son de gravitación para la industria.Con igual acritud pero técnicamente bien sustentado el ex ministro Carlos Miranda señala que “no hubo ninguna actividad exploratoria, y estamos viviendo de reservas de petróleo y gas políticamente prestadas. Fueron descubiertas cuando éramos República neoliberal. Ahora somos un Estado Plurinacional, socialista andino, que vive una bonanza gracias a los precios del gas y las reservas descubiertas por las empresas contratistas en YPFB hace 10 años”.La pregunta que siempre nos hemos hecho, y la hemos lanzado públicamente es cuál el motivo por el qué siendo que la actual administración estatal cuenta con mayoría parlamentaria no dispuso la deliberación, debate y sanción de una moderna ley sectorial con su debido respaldo financiero utilizando, por ejemplo, un 50% de las RIN (reserva internacional neta) de unos 6000 millones de dólares que “apalanquen” otras operaciones de ingeniería financiera y que sean destinadas exclusivamente a la industria: desde la exploración, certificación de nuevos reservorios de gas, incremento de producción de gas y líquidos, mejoramiento del refino, transporte y fundamentalmente –y aquí viene el “chip” de nueva política energética- prever que el país pase a ser agregador de valor en vez de exportador de materia prima. Vale decir: se dé prioridad a la construcción de infraestructura para la industrialización.No quisiera ser negativo pero ya en 7 años no son pocos los que dicen del fracaso en materia de hidrocarburos. Así nomás.En varias ocasiones anunciaron inversiones tanto en upstream como en downstream todas ellas, por supuesto, muy por debajo de los volúmenes financieros que se manejan, por ejemplo, en el Perú en donde realmente se dieron cuenta de la importancia del negocio energético y ahora el Perú es un nuevo “gigante” a punto de despegar en el área de hidrocarburos, de gas concretamente.El boom energético boliviano del neoliberalismo no puede ser sobrepasado por el socialismo. Claro y sencillo.En ésta era denominada de “nacionalizaciones” no se han vislumbrado nuevas inversiones concretas y de volumen ni menos arrancó el proceso de agregación de valor (industrialización) que tan bien le haría al país.En siete años el “incremento” de las reservas de gas no superó 1 TCF. Aquí nadie puede desmentir ésta cifra. Entiendo que desde hace varios años el régimen va haciendo road-shows (visitas) de proposiciones de inversiones para el sector. No puedo entender qué les ofrecen a los posibles inversores si ni siquiera existe una nueva ley sectorial, que vía incentivos fiscales y alianzas tipo Project finance permita a inversionistas sentir su dinero seguro y con posibilidad de retorno, amén de los temas políticos, de ausencia de derecho y de profundos cuestionamientos a la democracia que goza el régimen.Los malabarismos internos –que son admirables pero de poco profesionalismo- han permitido a Bolivia vender con algún episodio vergonzoso por falta de suministro, a Brasil hasta 31 MMmcd (millones de pies cúbicos/día), Argentina hasta 15,9 MMmcd; pero perjudicando el crecimiento interno que –aunque no tenemos las cifras porque son maquilladas- ya deberá estar requiriendo como 12 MMmcd.No entienden –parece- que el ofrecimiento de casi 2000 millones para exploración y unos 15 pozos no son suficientes. No quieren reconocer, además, que el consumo interno no puede ser satisfecho y consecuentemente no hay gas para industrializar a escala. No creo que sean tan obstinados de meterse en nuevos esquemas de exploración geológica-tecnológica denominada shale-gas porque si no existe dinero para la exploración tradicional menos habrá para el shale-gas que es mucho más costoso, complejo y que exige capacidades muy diferentes a las actuales.El ratio entre producción/consumo de gas fue vencido hace tiempo. Y aunque digan que hay “seguridad energética” olvidan que un proceso de exploración, certificación, producción y puesta en el mercado toma entre 5-10 años. Lo que retrasa, por lógica, todo esquema relacionado a negocios. Otro tema es el ingreso por renta: aunque la cifra oficial es objeto de auditaje sería alrededor de 22.000 millones de dólares de renta petrolera (2006 – 2013, asustándonos el reciente informe de la Gobernación de Santa Cruz que indica que el régimen administró en siete años 95.000 millones de dólares Sobre esto volveremos más adelante. Es impresionante.


