Ocupémonos del agua

Simplificando, se puede entender que Chile cambiará agua por petróleo, porque no creemos que Qatar vaya a regalar su petróleo, que es de lo que en realidad vive. Esto nos lleva a lo que se ha dicho ya y cada vez se repite más: los conflictos de los próximos años serán por agua, así como...

Simplificando, se puede entender que Chile cambiará agua por petróleo, porque no creemos que Qatar vaya a regalar su petróleo, que es de lo que en realidad vive. Esto nos lleva a lo que se ha dicho ya y cada vez se repite más: los conflictos de los próximos años serán por agua, así como los del pasado inmediato fueron por petróleo.Estaríamos al margen del asunto, si no fuera porque con Chile Bolivia tiene conflictos pendientes que “casualmente” tienen que ver con el agua que Bolivia tiene en el cantón Quetena y que Chile aprovecha unilateralmente. Son las aguas del que insisten en llamar rio Silala y que, según los expertos, son aguas fósiles subterráneas, sobre las cuales Bolivia debe tener indiscutible soberanía. Pero sabemos, también, que cada vez que se habla de “soberanía” se está aludiendo a algún conflicto y eso, especialmente entre Bolivia y Chile, no es novedad ni es “casualidad”. Es, más bien, una rutina. Por todo esto, nada de extraño tendría que las aguas fósiles del subsuelo de Potosí terminen aplacando la sed de los árabes de Qatar, que por supuesto pagarían muy bien por esas aguas, pero tampoco sería raro que el cobrador fuera Chile.Este es un capítulo más en el tema del agua, que al menos en Bolivia ya ha provocado una guerra, para frenar su privatización y en otros países próximos está todavía pendiente esa intención de privatizar y convertir en negocio lo que es, en realidad, una necesidad social que debe ser inalienable.Como aderezo a estos acuáticos asuntos, se divulgó hace poco la información de que la corporación Coca Cola tuvo el año pasado más utilidades vendiendo agua potable embotellada que ese refresco gaseoso que la ha hecho famosa y multimillonaria. El tema del agua, en consecuencia, no es de ninguna manera irrelevante ni mucho menos banal y los países que todavía tenemos algo de agua potable debemos “poner las barbas en remojo”, para evitar sorpresas desagradables y muy probables en este mundo con mercado teologizado. Creo que el Ecuador ya lo hizo y por mandato constitucional es ahora imposible privatizar el suministro de agua potable.En nuestro país hacer algo formal sobre esto es importante y es urgente, para que nuestra precursora “guerra de lagua” no tenga el mismo triste final que ya están teniendo otras guerras, como la “guerra contra las drogas”, por ejemplo, es decir, cero utilidad social, pero enriquecimiento notable para unos cuantos.Este, el del agua, es uno de esos temas que sobradamente merece ser seriamente considerado en nuestros  proyectos de integración regional ahora mismo, porque existe el grave peligro de que hacerlo mañana será muy tarde.


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