Tarija la ciudad de los conos, sillas, escaleras, letreros de pie y otros
Sin embargo, las decisiones tomadas por las autoridades pertinentes hacen de esta convivencia un caos diario.Las calles de Tarija no tienen la amplitud necesaria para dividir la calzada con conos de referencia, ya que esto sólo aumenta el desorden y pone en riesgo a transeúntes y...
Sin embargo, las decisiones tomadas por las autoridades pertinentes hacen de esta convivencia un caos diario.Las calles de Tarija no tienen la amplitud necesaria para dividir la calzada con conos de referencia, ya que esto sólo aumenta el desorden y pone en riesgo a transeúntes y conductores. Micros y colectivos tienen la circulación delimitada (entiéndase con conos amarillos) por la derecha y los particulares por la izquierda de tal modo que cuando un motorizado particular necesita doblar a la derecha se encuentra con fila de micros que no le permiten hacerlo. A esto se suma la mala sincronización de los semáforos que con suerte “permiten” el recorrido de dos cuadras.El ensanchamiento de veredas, el parqueo de automóviles en ambos laados de la calzada y la colocación de sillas, escaleras, letreros de pie y otros impidiendo el parqueo, hacen del diario vivir un verdadero vía crucis. Lo increíble es que algunos comercios lucen orgullosos una hoja con sello de la Alcaldía, que autoriza la reserva del mencionado espacio con inusuales objetos, esgrimiendo el argumento de “cancelación mensual” por dicho concepto.Los letreros colocados con el objetivo de determinar la parada de colectivos no se respetaron jamás, los micros detienen su marcha donde el ciudadano estira la mano perjudicando la circulación fluida, los niños malabaristas o limpiadores de parabrisas exponen sus vidas en cada esquina y dificultan también el tránsito vehicular a vista de autoridades que no intervienen para evitarlo. Todos estos obstáculos que tenemos que salvar transeúntes y conductores no permiten vivir en armonía. Las bocinas usadas cual amuletos que van contra toda norma de convivencia, respeto y cuidado ambiental, se convirtieron en un arma de protesta frente al caos. El parqueo vehicular, otrora ordenado, ahora es una misión imposible frente al incremento del parque automotor y la ausencia de espacios destinados a este fin, de tal modo que tener un vehículo más que un placer o un logro, se ha convertido en tortura. Los carros vendedores de variedad de productos: fruta, material escolar, etc., etc., ocupan sin control alguno preciosos espacios destinados al parque automotor, dando como resultado las peleas entre ciudadanos que reclaman a conveniencia su respectivo derecho.Un pueblo con autoridad firme, pero no abusiva, con ideas claras que no se queden en buena intención, podría hacer de este jirón patrio el lugar preferido de gente inversora, trabajadora y pujante que cambie el concepto de que para obtener ganancia necesariamente hay que invadir calles y aceras. Contamos con hermosos mercados en diferentes barrios de la ciudad que están sin uso, dejados al tiempo y al olvido, que bien podrían ser ocupados por gente que trabaja a diario en la calle, lo que falta es autoridad para proceder a realizar cambios que beneficiarán a todos y cada uno de los habitantes de Tarija.La circulación peatonal riesgosa, los obstáculos en veredas y calzadas, las bocinas, los parlantes callejeros y otros, ponen a Tarija en un lugar que no merece. Ser una ciudad pequeña, de hermoso clima, de gente acogedora y pacífica, debiera ser el incentivo para hacer de ella el OASIS de Bolivia. Trabajar en pos dar a propios y extraños un clima de orden, donde cada ciudadano tenga un rol y lo respete. Para eso se necesita mano firme que sin temblar el pulso haga cumplir ordenanzas y estas no sólo engorden el archivo en el que se encuentran.


