Un record que alarma
El principal gas de efecto invernadero registró el pasado jueves una lectura de 400 partes por millón en Hawái, una estación que establece el punto de referencia del mundo. Es una marca simbólica que los científicos y ambientalistas han estado esperando durante años, con justificada...
El principal gas de efecto invernadero registró el pasado jueves una lectura de 400 partes por millón en Hawái, una estación que establece el punto de referencia del mundo. Es una marca simbólica que los científicos y ambientalistas han estado esperando durante años, con justificada alarma. En los últimos años la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera ha presentado un aumento. Se ha pasado de unas 280 ppm en la era preindustrial a unas 390 ppm en 2009. Este aumento podría contribuir, según el Grupo intergubernamental de expertos sobre el cambio climático promovido por la Organización de Naciones Unidas, al calentamiento global del clima planetario.En una década, el mundo nunca volverá a ver días en que la medición de carbono caiga por debajo de 400 ppm, ni siquiera en los sitios más limpios durante los días de otoño, cuando los gases de efecto invernadero están en su nivel más bajo, dijo James Butler, director del Laboratorio de Investigación Científica de la Tierra de la Agencia Nacional de los Océanos y la Atmósfera (NOAA por sus siglas en inglés) en Boulder, Colorado, Estados Unidos.“El 400 es un recordatorio de que las emisiones no sólo continúan, sino que se están acelerando, es una cosa aterradora”, dijo el sábado Butler. “Estamos atascados. Vamos a seguir subiendo”. Hay que prestarle atención.El dióxido de carbono permanece en el aire durante un siglo, incluso una parte por miles de años. Y los niveles de contaminación de dióxido de carbono del mundo se están acelerando todos los años. Cada segundo, las chimeneas y los coches del mundo bombean más de un millón de kilos del gas que atrapa el calor en el aire.Aunque la alarma es general entre los científicos, no es unánime, porque aún hay algunos que dudan de que la influencia de los gases llamados “de efecto invernadero” haya sido crucial en el calentamiento que se lleva registrando en promedio en la superficie terrestre en los aproximadamente últimos 100 años. Aunque parezca broma de mal gusto, es aconsejable mantener la cabeza fría, porque en materia de ecología también existen fundamentalistas, como esos que prefieren dejar a una comunidad sin caminos por no tumbar unos cuantos árboles.En Bolivia tenemos lugares como Chacaltaya, donde es evidente la desaparición de glaciares y es también notoria la creciente intensidad de los veranos, especialmente cerca de Tarija, de lo cual tenemos cada año rutinarios testimonios, que incluyen la muerte de miles de cabezas de ganado.Deberíamos, por eso, tomar en serio esos indicadores del efecto invernadero. Y actuar, por supuesto.


