Y sin embargo se mueve
La noticia que nos da pie para sostener esto dice que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) estrechará las relaciones con Rusia, China, India y naciones de África y Asia, informó el vicecanciller cubano Abelardo Moreno al término de una reunión de los 33 países del...
La noticia que nos da pie para sostener esto dice que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) estrechará las relaciones con Rusia, China, India y naciones de África y Asia, informó el vicecanciller cubano Abelardo Moreno al término de una reunión de los 33 países del bloque en La Habana.“Hemos decidido seguir trabajando para el estrechamiento de las relaciones de Celac con China, de Celac con India, de Celac con Rusia”, dijo Moreno, cuyo país ejerce la presidencia rotativa del grupo, al informar de los acuerdos adoptados en la reunión de dos días de los “coordinadores nacionales” de los 33 países integrantes.Además, “se van a seguir promoviendo las relaciones con otras grandes organizaciones del mundo”, incluida la Unión Africana, y “trabajaremos por la cooperación con la ASEAN”, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, añadió Moreno.Eso, por una parte. Además, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, acaba de concluir en Brasil, una gira que ya le ha llevado a Uruguay y Argentina y que emprendió en medio de la crisis política que vive su país tras las elecciones del pasado 14 de abril. Pero hay que cuidarse de triunfalismos, porque del movimiento de Celac, así como del Mercosur y de Unasur, también se han percatado sus enemigos y además de declaraciones de escepticismo con seguridad están planeando acciones que frenen esos movimientos integracionistas. De eso también hay pruebas.La prueba más contundente de lo que se hace (generalmente desde Washington) para que la integración latinoamericana no se mueva, es el franco respaldo a lo que llamaron La Alianza del Sur, que es un frente de 4 países latinoamericanos para contrarrestar principalmente al Mercosur.Otras acciones son más sutiles o más indirectas, como esa de inventar o estimular conflictos binacionales, como el de Cuba y Nicaragua (manejado en La Haya) por unos derechos sobre aguas del mar Caribe, cuando se sabe que lo que realmente mueve ese asunto es la reserva de petróleo en ese mar y el estratégico paso de del Océano Atlántico al Pacífico, que ya provocó hace un siglo el separatismo de Panamá y podría intentar repetir la “hazaña”.La geopolítica es compleja y, por eso mismo, hacer un análisis rápido sería inevitablemente superficial, pero lo incuestionable es que el nuevo orden internacional está vivo y se está moviendo, por mucho que haya quienes insistan en jurar que está quieto.Quienes estamos interesados en esos movimientos, especialmente los relacionados con Celac y otros proyectos integracionistas, somos quienes debemos estar más atentos a todos los indicios de cambio.Porque cambio en el actual “orden internacional”, es, precisamente, lo que necesitamos y buscamos.Y debemos reiterar nuestra voz de alerta, porque se está moviendo.


