Liderazgo y no matonaje

No solamente nosotros nos interesamos en el país “mais grande do mundo” (no lo es, pero usa esa frase como muletilla). Una muestra de ese interés es que un brasilero acaba de ser nombrado director general de la Organización Mundial del Comercio, OMC, y que la China de inmediato hizo...

No solamente nosotros nos interesamos en el país “mais grande do mundo” (no lo es, pero usa esa frase como muletilla). Una muestra de ese interés es que un brasilero acaba de ser nombrado director general de la Organización Mundial del Comercio, OMC, y que la China de inmediato hizo público su reconocimiento.La noticia, que distribuye BBC, o sea es de aceptable credibilidad, dice: “China le dio la bienvenida al nombramiento del brasileño Roberto Azevedo como director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y prometió “jugar un papel constructivo” en el organismo, desde ahora liderado por un representante de las economías emergentes”.  China es también del grupo de “emergentes” en el cual se incorpora al Brasil y tampoco nadie discute que se puede tener o no afectos con la China, pero definitivamente no se la puede ignorar, porque ya es pare del nuevo orden internacional, aún no oficializado pero innegable.Hay más. Es también brasilero quien actualmente dirige la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, un organismo que ha soportado muchas críticas, pero hasta ahora no sabemos de nadie que haya planteado, aún, con qué sustituirla.A la OMC también se le han hecho muchas críticas y aunque no oficialmente está muy vinculada con esos inefables representantes del poder global hegemónico que son el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.La OMC tiene 158 miembros y 26 solicitudes de adhesión en trámite a pesar de la especial complejidad del proceso de adhesión. Esto representa la enorme mayoría de los países del mundo, cualquiera que sea su situación económica, e incluye a la gran mayoría de los países más pobres o “países menos adelantados”. Se plantea un contraste singular entre las críticas muy agudas y muy generalizadas de que la Organización es objeto y la virtual unanimidad en la participación en ella o el deseo de incorporarse.Pero la importancia del Brasil no se puede medir por un representante suyo aquí y otro allá. Brasil es, también, componente importante de la integración regional y aunque no es un país específicamente “bolivariano”, no se lo puede ignorar al hablar de “bolivarianismo”.Marcelo Gullo es uno de los intelectuales que más ha escrito y estudiado ese tema integracionista y nadie puede ignorar que el eje Buenos Aires, Brasilia, Caracas es a esta altura de fundamental importancia geopolítica.Brasil tiene sus propios problemas, entre una clase dirigente multimillonaria y una también millonaria población de desposeídos o “sin tierra”. En medio un Partido de los Trabajadores que no la tiene nada fácil para conseguir gobernabilidad. Pero en última instancia, es al Brasil al que le corresponde decidir si quiere ser líder regional o simplemente opta por el matonaje, que es también, aunque indeseable para nosotros, una opción no descartable.Definitivamente no podemos ignorar al Brasil


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