Sobre el “Caso Berlusconi”
Un tribunal italiano de apelaciones ratificó la condena por evasión de impuestos al ex primer ministro Silvio Berlusconi, confirmando así su sentencia de cárcel de cuatro años y la prohibición de ejercer cargos públicos por cinco años.Una primera reacción será que la corrupción campea...
Un tribunal italiano de apelaciones ratificó la condena por evasión de impuestos al ex primer ministro Silvio Berlusconi, confirmando así su sentencia de cárcel de cuatro años y la prohibición de ejercer cargos públicos por cinco años.Una primera reacción será que la corrupción campea no solamente en países como el nuestro, sino también en otros que ya tienen vergüenza identificarse como “primer mundo”. Ese, del “mal de muchos” es, sin embargo, “consuelo de tontos” y no nos interesa. Y sigamos.Berlusconi había sido condenado por inflar artificialmente los precios de derechos de distribución comprados por su empresa Mediaset, para evadir impuestos.Originalmente enfrentaba una condena de cuatro años, pero debido a su edad, una decisión anterior había indicado que sólo cumpliría uno. Ahora, el tribunal de apelaciones ha confirmado la mayor sentencia original.Los observadores dicen, sin embargo, que es probable que el caso acabe en la corte suprema de Italia para una nueva apelación. Aquí cabe otra reflexión. Allí, en Italia, como aquí, también la justicia está sometida a chicanería y eso, por supuesto, tampoco es consuelo, sino agravante. Digamos algo más de nuestro “personaje”. Berlusconi es un político, empresario, inversionista y magnate de los medios italiano, es fundador y presidente de la poderosa corporación de telecomunicaciones Mediaset.Es asimismo propietario y presidente del equipo de fútbol AC Milán. Es apodado «El Caballero» por habérsele concedido en 1977 la (Orden del Mérito al Trabajo italiana), que conlleva el tratamiento de caballero. Luego, no es un plebeyo cualquiera, aunque sentimos que lo de “caballero” no tiene nada de nobiliario, porque originalmente no eran sino personas a caballo, transporte inalcanzable para los humildes campesinos, a quienes se asocia más con bueyes, con mulas y con bestias de labor, de esfuerzos indiscutiblemente más meritorios.Podríamos seguir dándole vueltas al asunto, pero mejor volvamos a lo nuestro, donde también podemos citar una infinidad de “casos”, para los cuales la lerda justicia no solamente tarda mucho, sino que tiene el peligro de no llegar.Tenemos el “Caso Goni”, que involucra a ese ex presidente (no sabemos si logró que lo nombraran “caballero”) y a varios de sus colaboradores. Ahí están, en una especie de dorado exilio, en el país que ya no causa “sueños”, sino solamente pesadillas.Con ellos, entre quienes ahora recordamos, está un mandatario regional, a quien no llamaban “caballero”, sino “bombón”, que es otro apodo cuestionable. Más cerca está quien fuera prefecto de Tarija y cuyo “caso” se está moviendo algo últimamente, pero no nos atrevemos a vaticinar aún nada, porque reconocemos nuestra poca destreza en asuntos de chicanería, que son entre nosotros tan usuales. Es el “Caso Cossío”.Todo esto a simple vista, en un repaso panorámico sobre asuntos judiciales, porque si profundizamos un poco más, no estamos seguros si podríamos acabar.De manera que concluyámoslo aquí, con la habitual recomendación de reflexionar. Punto.


